Benditos sean los trasplantes
El 28 de junio de 2011, después de hacerme análisis porque tenía presión alta, a mi hija le diagnosticaron insuficiencia renal crónica, "hay que hacer diálisis y esperar con paciencia algún donante".

Domingo 28 de Abril de 2013

El 28 de junio de 2011, después de hacerme análisis porque tenía presión alta, a mi hija le diagnosticaron insuficiencia renal crónica, "hay que hacer diálisis y esperar con paciencia algún donante". En esa especie de desahucio, y de no entender cómo llegamos a eso, porque no hubo síntomas que nos alertaran de esta situación, recorrimos médicos esperando escuchar algo distinto, pero no, todos dijeron lo mismo. Y ahí empezó a consumir esa medicina de aplicación tan especial, la diálisis. Pero Dios nos ayudó y nos encontramos con los doctores Marcelo Farías y Diego Pendino y su equipo. Excelentes en todo. En ese equipo y con un agradecimiento infinito destaco la tarea de Mauro y Luciano, ellos son los técnicos que con tanto cariño, profesionalismo y buena onda hicieron que Pani pasara todo el año y medio de diálisis tranquila, cuidada, muy querida y tan bien atendida y controlada que nunca dejó de jugar al hockey ni al vóley. En esta etapa también tuvo la gran ayuda de su profesorado Isef Nº 11, donde la apoyaron en todo momento, y ahí debo destacar la preocupación permanente de Sebastián, de Alumnado, que siempre le prestó su colaboración. Pero el donante no llegaba y mi riñón servía, para qué esperar más. Trasplante, allá vamos. Y ahí conocimos al Sanatorio Parque, a la doctora Vázquez, el doctor Sgrosso, Cristina y su excelente equipo. ¡Qué personas! y ¡qué grande lo que hacen! Trasplantes de todo tipo. Increíbles. En el miedo del comienzo, la doctora Vázquez nos asustaba, y luego nos dimos cuenta de que peleaba la vida a cada momento y que a cada paciente le pone no sólo sus conocimientos sino un cuidado extremo, que te hace sentir muy segura. Y luego de muchos estudios, nos dijeron que el problema eran los uréteres engrosados, y el 17 de enero realizaron el trasplante. Pani salió de sala de operaciones con riñón en funcionamiento, y lo mío fue un trámite. Tres días internadas y a casa, y ella seis días de internación y luego el alta. Muchos medicamentos y controles diarios, pero a los 40 días ya empezó a entrenar y hoy, a tres meses, juega hockey, da clases, estudia y nunca más diálisis. Esta carta es para que la comunidad se entere que donar un órgano no es algo tan dramático para el donante, y si alguien tiene dudas en hacerlo se lo puedo asegurar que no hay razones, y es tanto el bienestar que logra el receptor que nunca se arrepentirán. Gracias a todos los que nos acompañaron en este trance, a mis hijos especialmente, a nuestros amigos de siempre, a Irina, a mis amigas Ale, y Merce que me cuidaban por las noches, y de forma muy especial a las 45 personas que fueron a donar sangre. Gracias y mil gracias, Sanatorio Parque y a todo su personal, a Esencial, (que nunca hizo ningún problema y se encargó de todo, e incluso envían la medicación a casa, excelentes) Gracias a los doctores Vázquez, Sgrosso, German, Gabriel, Vicky, Sebastián, Cris, y a todos los que intervienen en el cuidado de mi hija. Que Dios los bendiga.

Norma, mamá de Estefi Libonatti
DNI 14.143.200
cordobanormi@hotmail.com