Lunes 07 de Junio de 2010
Miles de polacos llenaron una plaza en Varsovia ayer para celebrar la beatificación de Jerzy Popieluszko, un carismático sacerdote torturado y asesinado en 1984 por la policía comunista secreta de Polonia por apoyar al movimiento sindical Solidaridad, de Lech Walesa.
El encargado de la oficina que gestiona las beatificaciones en el Vaticano, el arzobispo Angelo Amato, ofició una misa en la plaza Pilsudski, concelebrada por 120 obispos y 1.600 sacerdotes.
Amato leyó la declaración del Papa, quien beatificó a Popieluszko por su martirio al entregar su vida para defender a Dios. Desde Chipre, dijo que "su servicio fervoroso y su martirio son un signo especial de la victoria del bien sobre el mal".
La tumba de Popieluszko está en el cementerio de la iglesia de San Stanislas, donde daba sus sermones.
Popieluszko es recordado como una de las figuras históricas de la lucha contra el comunismo. Sus "Misas para la nación" durante un tiempo de gran represión por la ley marcial de la década de 1980, atraían a multitudes.
"Sus sermones eran sobre la verdad y murió por predicar la verdad", dijo Wieslawa Nowak, de 57 años, una bibliotecaria que viajó desde Grajewo, cerca de donde nació Popieluszko, para asistir del acto . l (AP)