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Batman, más gótico que nunca

Los temores que acechan a la sociedad estadounidense, como la paranoia de un ataque terrorista, una rebelión popular o una masacre como la ocurrida la semana última en un cine de Denver...

Jueves 26 de Julio de 2012

Los temores que acechan a la sociedad estadounidense, como la paranoia de un ataque terrorista, una rebelión popular o una masacre como la ocurrida la semana última en un cine de Denver, afloran como fantasmas en "Batman: El caballero de la noche asciende", que completa la trilogía de Christopher Nolan sobre el hombre murciélago y que se estrena hoy en los cines rosarinos.

El estreno en Estados Unidos se vio ensombrecido cuando John Holmes, de 24 años, se presentó en una sala, subió al escenario y abrió fuego hasta matar a 12 personas y dejar 58 heridos.

Esta nueva superproducción de 250 millones de dólares basada en la creación original de Bob Kane retoma algunos personajes de las entregas anteriores de la saga, propone otros, como el malvado Bane, Gatúbela y Robin, y subraya la espectacularidad y violencia de sus escenas en una ciudad más grande y corrompida. Tanta oscuridad atraviesa el relato que Tim Burton, responsable de "Batman" (1989) y "Batman regresa" (1992), dijo que sus películas, antes cuestionadas por esa misma razón, en comparación "lucen como una versión alegre, como un «Batman sobre hielo»"'.

Lejos de aquel Batman naif encarnado por Adam West para la televisión en la década del 60, el hombre murciélago de Nolan es oscuro y complejo, y sufre el drama de un superhéroe venido a menos, que busca purgar sus culpas y penas existenciales encerrado en su enorme mansión, lejos de la vida social de Ciudad Gótica que, ocho años antes, él salvó del caos y la destrucción.

Apartado como un ermitaño, fuera de forma y afectado por una cojera, Bruce Wayne permanece al margen de todo desde que Batman se convirtió en un fugitivo de la justicia, al asumir la culpa por la muerte del fiscal Harvey Dent, ocurrida en la anterior entrega de la saga.

Protagonizada por Christian Bale, que encarnó a Bruce Wayne y a Batman en los dos filmes anteriores de la trilogía, la película hace honor a su título al invocar permanentemente el ascenso de Batman desde las profundidades de su alma y también, más gráficamente, de un enorme pozo-cárcel ubicado en medio del desierto, donde debe recomponer su cuerpo y espíritu antes de salir a la superficie.

Tratando de purgar la culpa que le generó la muerte de la mujer que amaba, Wayne-Batman se esconde como un murciélago hasta que las nuevas circunstancias sociales y políticas en Ciudad Gótica, atacada por una guerrilla de mercenarios conducida por Bane (Tom Hardy), lo obligan a reaparecer.

A Batman lo acompañan sus colaboradores de siempre: Alfred (Michael Caine), el inventor de armas Lucius Fox (Morgan Freeman), el comisionado Gordon (Gary Oldman), y otros que se suman ahora a su cruzada, como Selina Kyle, alias Gatúbela, encarnada por Anne Hathaway como una ladrona de joyas que busca limpiar su pasado.

Entre los nuevos aliados de Batman se destaca el joven e idealista John Blake (Joseph Gordon-Levitt), un policía de Ciudad Gótica que creció en un orfanato subsidiado por las empresas de Bruce Wayne y que, en un evidente anticipo de una nueva entrega de la saga, se transforma en un aliado invaluable cuyo segundo nombre —lo sabremos recién al final— es Robin.

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