Sábado 04 de Febrero de 2012
El motivo por el cual me decido a escribir es porque no puedo entender cómo en estos tiempos donde todo está computarizado y los transportes son cada vez más sofisticados exista en esta ciudad la tracción a sangre. No lo puedo creer cada vez que lo veo. Debería ser prohibida, pobres animales flacos, sedientos, lastimados y maltratados. Además, cuando se los ve uno se transporta al siglo pasado, lo que habla de que no sólo somos un país tercermundista sino decimotercer mundista. Espero que esto se difunda y que llege a los funcionarios municipales para poder lograr una reforma radical y sacarlos de circulación de la ciudad, proveyendo de otro medio de transporte económico a esta gente para subsistir.
María Celia Jaimet