Domingo 13 de Marzo de 2011
Ayer, por enésima vez, pasé por al lado de ese disparate que es la carpa instalada por los obreros despedidos de Sancor, en el medio de la avenida de Circunvalación, y no pude dejar de preguntarme, con infantil ilusión, si a alguno de nuestros "representantes" (concejales, intendentes, diputados, senadores, gobernadores, jueces, fiscales, y toda su multitud de asesores) todos estos años no se les ha caído alguna idea para solucionar el problemón que representan los constantes piquetes. Estas personas se han acostumbrado a peticionar de esta forma por lo que necesitan y creen que el Estado les tiene que proveer, forma que me parece desmedida, desubicada y hasta delictiva porque si estacionar en doble fila o pisar la senda peatonal es una falta, ¿qué es acampar sobre una avenida? ¿No se mide el peligro y la molestia que ello representa para quienes transitan? También me pregunté, instalado en mi infantilismo, cómo no se les cae la cara de vergüenza al momento de tratar de convencernos de que están en condiciones de solucionar todos los problemas, de que son aptos para ejercer un cargo mayor al que hoy ostentan. ¿Por qué no empezaron desde sus actuales puestos a hacer algo? ¿propusieron soluciones? ¿se ocuparon de acercar alternativas? ¿se conectaron con las autoridades actuales, o sólo están esperando para seguir haciendo nada? Demasiadas preguntas que junto con otras hacen que no pueda transcribir por respeto a quienes leen esto. Me gustaría que sepan que un servidor hace bastante que, lamentablemente, dejó la infancia, pero no abandona la ilusión de que alguna vez tengamos algo mejor en los poderes que nos gobiernan y podamos vivir dentro de reglas que premien o castiguen a los que lo merecen. Para ello estoy atento, como me gustaría que estén mis compatriotas, en lo que hacen los que hoy son candidatos. Quiero equivocarme lo menos posible en el cuarto oscuro y castigar o premiar a quien, a mi modesto entender, se lo merezca.
Alberto Pérez.
LE: 6.059.698