Martes 05 de Marzo de 2013
En el 1968 mi esposo y yo elegimos el barrio Fisherton para formar un hogar. La mayoría de las calles eran de tierra, pero encontramos un lugar en una calle pavimentada y allí lo levantamos. En casi 44 años pasaron cientos y cientos de lluvias y no tuvimos ningún riesgo, hasta que el 19 de diciembre de 2012, por negligencia humana y descuido de nuestras autoridades políticas que no cumplen su función de cuidarnos, se nos inundó el hogar. Ahora las paredes están frías, las puertas tienen marcas, las alacenas destruidas, los cajones inferiores bloqueados, nuestros cuerpos sin energías, y nadie nos ha preguntado hasta el momento cómo podría ayudarnos a sobrellevar nuestra angustia. Mi deseo es que nunca más vuelva a ocurrir, para ello se necesitan obras, mejorar la zona de descarga del arroyo Ludueña, el diseño del sistema mayor de desagües pluviales, el agrande de la salida de los emisarios, en fin, obras y más obras. Para efectivizarlas están nuestros políticos. ¿Cumplirán sus deberes?
Inés González / DNI 4.781.656