Basta de insultos y empujones
Quizás no valga la pena escribir esto, pero estoy cansado de que la entrada al boliche sea un sufrimiento. El viernes pasado, por la madrugada, intentando entrar a Louis, situado en la Estación Fluvial, me rozaron algunos palazos de la Prefectura y me aguanté otros tantos empujones de los patovicas. Hablemos claramente.

Jueves 31 de Marzo de 2011

Quizás no valga la pena escribir esto, pero estoy cansado de que la entrada al boliche sea un sufrimiento. El viernes pasado, por la madrugada, intentando entrar a Louis, situado en la Estación Fluvial, me rozaron algunos palazos de la Prefectura y me aguanté otros tantos empujones de los patovicas. Hablemos claramente. Es difícil, los jóvenes salimos masivamente. Es difícil, todos quieren pasar por donde no hay lugar y algunos se meten sin hacer la cola. Empujones de un lado y del otro. Y ahí está, se les fue de las manos y un par de uniformados reparten golpes con sus cachiporras. ¿Por qué si yo intento hacer las cosas bien tengo que recibir insultos y malos tratos? ¿Por qué el muchacho que no hizo la cola pasó por el costado y pudo disfrutar de la noche? ¿Por qué cuando quiero hablar con algún encargado me ignora? Porque acá -y eso que odio a los viejos cuando lo dicen- el más vivo es el que gana y el que quiere hacer las cosas como corresponden termina perjudicado. Tras 45 minutos de cola, cansado de empujones y un tanto asustado por los golpes sin escrúpulos que efectuaba el personal de Prefectura y los patovicas decidí retirarme del lío. Todo bajo la mirada de gente de la Municipalidad que no colaboró en el orden. Pagué mi entrada anticipadamente por lo que intenté entrar de nuevo. Fue en vano, tras un par de insultos más del personal de seguridad (¿le hacen honor a su nombre?) me volví a casa, antes de que conseguir un taxi se transformara en una odisea. Los jóvenes no nos comportamos como deberíamos, los que deben garantizar que la noche se desarrolle con tranquilidad mucho menos. Todavía creo que los insultos, los golpes y las vivezas no conducen a nada. Todavía creo que las cosas se pueden resolver hablando y por eso apuesto a estos párrafos.

Gonzalo Crespo, DNI. 35.221.879