Sábado 18 de Julio de 2009
El director de orquesta argentino-israelí Daniel Barenboim fue recibido ayer con gran entusiasmo en Ramallah después de participar como invitado en la primera producción operística palestina. Después de que en los últimos días se hablara de un supuesto boicot al músico por parte de intelectuales palestinos, el público aplaudió fervorosamente a Barenboim en el Palacio de la Cultura de la ciudad. “Aquí me siento como en casa, no hubo ni una señal de enemistad”, dijo el director musical de la Opera Estatal de Berlín.
Artistas palestinos llevaron adelante la puesta en escena de la ópera “La sultana de Cádiz”, del español Juan de Arriaga, con apoyo de la fundación creada por Barenboim y el filólogo palestino Edward Said (1935-2003). Para la obra se escribió un libreto especial en árabe.
“Estos proyectos muestran que en condiciones dignas las personas también pueden llevar a cabo grandes presentaciones artísticas aquí”, aseguró Barenboim. El director de orquesta criticó la política de Israel hacia los palestinos y demandó nuevamente la suspensión de asentamientos judíos.
“El presidente estadounidense Barack Obama tenía todo el derecho de convocar a los israelíes a que reflexionen sobre su propia política, como lo hizo recientemente. Lamentablemente hasta el momento no he visto ninguna señal en Israel al respecto”, consideró.
Barenboim apoya varios proyectos musicales en los territorios palestinos y dirige la West-Eastern Divan Orchestra con músicos jóvenes israelíes y palestinos.
El músico fue criticado por grupos políticos palestinos tras justificar el derecho de Israel a defenderse en la ofensiva en diciembre y enero en la Franja de Gaza, en la que 1.400 palestinos y 13 israelíes perdieron la vida.
Barenboim, que también tiene pasaporte español, ha cuestionado el bloqueo israelí al territorio palestino, pero ha destacado asimismo que Israel tiene derecho a proteger a su población de los ataques con cohetes de militantes palestinos, aunque no con violencia.
También en Tel Aviv. Barenboim había cosechado anteanoche una ovación de la multitud que había concurrido en Tel Aviv a un concierto de la Scala de Milán, realizado en los grandes espacios del parque junto al río Hayarkon.
La orquesta y los coristas interpretaron la “Misa de Réquiem” de Giuseppe Verdi, inédita en Israel en ese formato.
El concierto se enlaza con las representaciones de “Aída”, también de Verdi, que la compañía ofreció en estos días en Tel Aviv en el marco de las celebraciones por el primer centenario de la fundación de la ciudad.
Además, representó un desafío por la elección del repertorio y el contexto de reunión masiva.
La respuesta popular fue impresionante: decenas de miles de personas comenzaron a llegar al parque desde el anochecer de un día de calor insoportable.
Los primeros pudieron acercarse al escenario semicircular ubicado en el centro, rodeado por una gigantografía del interior de la Scala, para escuchar de cerca la orquesta, el coro y las voces de los solistas, la soprano Adriana Damato, la mezzosoprano Ekaterina Gubanova, el tenor Giuseppe Filianoti, y el bajo Rene Pape. l (DPA)