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Barack Obama confía en que "los cambios" llegarán a Cuba

El presidente estadounidense afirmó no obstante que no se producirán de la noche a la mañana. Apostó por el fin del embargo y descartó un viaje inminente a la isla.

Sábado 20 de Diciembre de 2014

El presidente Barack Obama resaltó ayer, durante su última conferencia de prensa de 2014, una serie de éxitos en materia económica, principalmente con la generación de 11 millones de empleos en lo que va de su administración —iniciada el 20 de enero de 2009— y dijo que 2014 ha sido "un gran año" para la economía estadounidense. Del inminente restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, el mandatario se mostró confiado en que se van a producir cambios en Cuba como consecuencia de la nueva política de su país hacia la isla y apostó por el fin del embargo, aunque advirtió de que todo esto no ocurrirá pronto. "El cambio va a llegar a Cuba, tiene que llegar", dijo Obama en su última rueda de prensa del año, dos días después de anunciar la normalización de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Cuba, tras más de medio siglo de ruptura y enfrentamiento ideológico entre Washington y La Habana.

Obama consideró que es lógico que vaya a haber cambios en la isla porque "tienen una economía que no funciona". "Dependieron los primeros años de la Unión Soviética y después de Venezuela. Y estos (subsidios) no se pueden mantener". "Puede pasar rápido. Puede pasar más lento de lo que a mí me gustaría, pero va a pasar", añadió Obama, quién confió en que la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba acelere el proceso. Sin embargo, el mandatario advirtió que estos cambios en la isla no van a llegar "de la noche a la mañana".

El presidente dijo que "comparte las preocupaciones de los disidentes y los activistas pro derechos humanos" de la isla, porque "este es todavía un régimen que reprime a su pueblo". Antes de irse de vacaciones, Obama reconoció que la política de aislamiento a la isla que llevaron a cabo sus antecesores ha fracasado como demuestra que, más de medio siglo después de imponer el embargo, los hermanos Castro siguen en el poder. "Si haces la misma cosa durante 50 años y nada cambia, deberías intentar algo diferente si quieres tener un resultado diferente. Y esto nos da una oportunidad para tener un resultado diferente", añadió Obama.

El presidente anticipó que en los cambios que ocurrirán en la isla seguramente "habrá tropezones" pero se mostró convencido de que con su nueva política hacia Cuba "tendremos una mejor oportunidad de lograr el cambio que no hubiéramos tenido de otra manera".

Futura visita. Por otra parte, dijo que es demasiado pronto como para pensar en visitar La Habana o que Castro viaje a Washington y dejó entrever su deseo de ir la isla en el futuro, sugiriendo que será después de su mandato como presidente, que concluye dentro de dos años. "Soy un hombre aún joven, de manera que imagino que en algún punto de mi vida tendré la oportunidad de visitar Cuba y disfrutar la interacción con los cubanos, pero no hay nada especifico sobre que estemos tratando de buscar una suerte de visita de mi parte", afirmó.

El presidente apostó por el fin de embargo impuesto por su país a Cuba, pero advirtió que esto tampoco ocurrirá pronto porque debe ser el Congreso quien apruebe su levantamiento y éste necesita tiempo para "digerirlo". "Creo que en última instancia debemos seguir adelante y acabar con el embargo" que impuso Washington a la isla en 1961, dijo Obama, pues el embargo ha sido "contraproducente a la hora de avanzar los objetivos en los que estamos interesados".

El presidente reconoció que el Congreso se encuentra dividido respecto a su nueva política hacia Cuba. "Hay partidarios y detractores en ambos partidos de nuestro nuevo enfoque", reconoció el presidente, quien se mostró confiado en que en el Congreso haya "un debate saludable" sobre la necesidad o no de levantar el embargo económico y comercial a Cuba. Obama encontrará oposición en el Congreso, sobre todo por parte de los congresistas y senadores de origen cubano. Los senadores Bob Menéndez, Ted Cruz y Marco Rubio se oponen a cualquier concesión a los hermanos Castro, al igual que los congresistas Mario Díaz-Balart y Ileana Ros-Lehtinen. Todos ellos son de origen cubano.

También encontrará resistencia entre la comunidad cubano-estadounidense de Florida, estado de tendencia republicana y que suele ser clave en las elecciones presidenciales. Justamente los anticastristas planean realizar hoy su primera protesta contra la normalización de lazos bilaterales.

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