Jueves 22 de Octubre de 2015
La destacada. La falta de baños públicos en plazas y parques de la ciudad, el pésimo estado en que se encuentran los pocos que hay, y en la mayoría de los casos, sucios, malolientes y cerrados, nos obligan ante la urgencia a abusar de las malas costumbres. Con más de 60 años, practico la sana costumbre de caminar como ejercicio físico cuando mi trabajo me lo permite. Mis rutas preferidas son el parque Independencia es la ribera del Paraná, desde el parque España a Puerto Norte, lugares hermosos y atractivos si los hay. A mi edad, las exigencias prostáticas son normales. En una caminata de alrededor de dos horas, es muy posible que tenga dos o tres urgencias urinarias. Y allí comienza mi odisea. No es casual encontrar a madres que ayudan a orinar a sus hijos en la vía pública. Y a otros caminantes, no tan chicos, haciéndolo en árboles o buscando algún rincón. Instalar baños públicos en lugares estratégicos sería una medida alentadora para mejorar la higiene de la ciudad. Me cuentan amigos, que viajan con cierta frecuencia a Europa haber visto y usado baños públicos en Londres, París, Amsterdan, Berlín y otras ciudades, situados en las veredas, funcionando con éxito desde hace años. En algunas ciudades el servicio es gratuito y en otros se pagan centavos. Muchas veces nuestro alivio viene de la gentileza de alguna estación de servicio. Otras, de algún bar que nos dejar usar sus sanitarios. En tal ocasión, si nos retiramos sin haber consumido, sentimos en nuestras espaldas la culpa y la mirada hiriente de sus dueños o responsables. Eso sí, implementar un sistema de ese tipo en la ciudad, requerirá de la Municipalidad y de todos los rosarinos una cooperación adecuada para el cuidado y mantenimiento de los mismos. Una reflexión para las autoridades del municipio: acompañados por el enjambre de empleados que los secundan, cuando transitan la ciudad en cómodas y modernas camionetas ¿no ven las necesidades básicas y elementales que menciono más arriba? Ahora que estamos transitando un tiempo de elecciones, a los responsables de los distintos partidos políticos, que domingos y feriados ocupan esos espacios ¿tampoco lo ven? Algunos comentarios de esas autoridades y de algún vocero de la Intendencia, nos dicen que en los pliegos de adjudicación de los bares de la costa está previsto que sus instalaciones sanitarias sean de uso público. Invito a gente de la Intendencia a que recorran dichos lugares. Si es posible, en forma anónima. Y verán las dificultades para acceder a los mismos muchas veces cerrados, y con indicaciones o sugerencias de sus encargados para desalentar su uso. A propósito, respetuosamente me dirijo a la señora Fein y me permito otra reflexión: la ciudadanía le ha renovado su voto de confianza. Le pido, como ciudadano, que lo haga optimizando y regulando los recursos económicos y humanos en las distintas estructuras municipales, en forma racional y eficaz.
Jorge Omar Bustamante
DNI 7.796.562
El país que vivimos
Cuántos años pasaron y en los últimos, diezmados, nos quisieron hacer creer que éramos un país de izquierda, montonero. Claro: capitalista, no del primer mundo, materialista, de consumo y explotación, al decir de los desfachatados de aquellas dictaduras del proletariado. En eso nos tornaron, esta pseudodemocracia “oclocrática”, gobierno de la muchedumbre, comprando a las clases no pudientes, a los pobres e indigentes, con planes austeros sociales y de todo tipo de beneficios y bienes materiales, endulzándolos. Y observo desde otras ópticas totalmente enfrentadas y de veredas opuestas, el prototipo del sistema: amo-esclavos, solapados y/o feudo-plebeyos, anarquizados, cercanos al populismo o al fascismo difrazado. Así estamos, a pesar de que hay muchos, como yo, que aún se excluyen, pues al parafrasear el dicho de quien hace pocos días, y con dolor, nos abandonó: “Marginación, aquel lugar por donde los creadores pacíficos y humildes gritamos en el intersticio que nos deja y nos aleja del sistema”. Veo esta realidad de país desde allí, escondida, dislocada, agrietada, con un deterioro social, cultural y educacional, que potencia la división de los argentinos. Ese es el país que vivimos y que “somos”, con las exclusiones pertinentes. Además, lo perverso y corrupto del sistema exacerbado, omnipresente y como oficializado, tanto de esta cuidad y/o provincia, como en la Nación. Y todo muy bien enmascarado y simulado para seguir disfrazando en el mapa generalizado a todos aquellos sumisos del mismo sistema y poder para seguir usándolos vilmente, vulnerablemente, para sus propios y personales beneficios: la perpetuación y hegemonización del poder actual y anacrónico. Por ello, si tomamos conciencia del país que realmente vivimos, veamos qué destino tendrá el voto y la elección del mismo en los próximos días. Abramos, quizás iluminados, los ojos a la conciencia de nuestro ser y seamos coherentes y éticos de una vez por todas en el depósito y la esperanza del cambio del rumbo y del destino de nosotros, para el bien de todos y del gran país que cohabitamos.
Sergio R. Garfinkel
DNI 7.624.983
La nueva civilización
El fin de semana pasado salí a caminar con mi sobrino nieto, de ocho años. En el camino encontramos dos perros. Al verlos, le dije al niño: “Si hay dos perros y cada uno tiene cuatro patas, ¿cuántas patas tienen en total los pichichos?”. Él, ayudándose con los dedos, me respondió: “ocho”. “¡Muy bien!”, le dije. A lo que agregué: “¿Cómo hiciste para resolver el problema?”. “Un mago jamás revela su secreto”, me respondió. Luego de caminar unas cuadras, me aclaró que cuando sumó cuatro más cuatro, le “cayó la ficha”, que la tenía en la garganta (según señalaba con su mano) y le cayó ahí (se señaló la frente). Él no supo distinguir bien entre el subir y el bajar, pero sí supo que “le cayó la ficha”, un término que usan al hablar los adolescentes para dar a entender que advirtieron algo en un momento determinado. En este simple hecho, hay varias cosas para analizar. Principalmente, que con ocho años, tenía que haber resuelto el problema con más facilidad. Segundo, que la creatividad la tienen volcada en otras cosas, lejos de lo que los planes de estudios vigentes contemplan. Como, por ejemplo, la expresión “un mago jamás…”. Y, tercero, que el roce inevitable con los adolescentes, los marca a los niños de manera implacable en su forma de ser, de hablar y de hacer las cosas. Se están mirando en los inmediatamente mayores que ellos. Todo esto, y mucho más, suponen un gran desafío a la creatividad, la imaginación y el esfuerzo de los padres jóvenes y los docentes, constructores de la nueva civilización, que ya asoma en la presencia de los muchísimos niños que pueblan los centros educativos de nuestro país.
Daniel E. Chavez
DNI 12.161.930
Perdón, Chacho
Como jugador te admiré por tu técnica, tu ubicación, tu visión de la cancha, tu entrega, tu pasión y por sobre todas las otras cosas, porque te eligió para jugar en Central, el más grande, don Angel Tulio Zof. No te quería como DT de Central, no me cerraba tu perfil, aspectos puntuales de tu personalidad, incompatibles con la dirección y motivación de grupos. Como hincha y especialista en motivación, reconozco mi apresurado prejuzgamiento. Te formaste bien, te ocupaste, buscaste a los mejores maestros y plasmaste en el césped tu ideal del juego, el mismo de los viejos líricos como yo. Has logrado recordar la década del 80 y la famosa “sinfónica”. Lograste hacerme llorar varias veces, y volver a sentir la pasión que creía haber muerto en mí. Ya ganaste, lo que viene es yapa. Central era un gigante dormido, con muchos hinchas tristes. Vos lo despertaste, nos devolviste fútbol, no sólo resultados. Infinitas gracias, y perdón Chacho, sin vergüenza y con el corazón, azul y amarillo, en la mano.
Ricardo Héctor Castello
DNI 12.700.371
Prejuicios y reflexión
La lectora Silvia Buonamico (La Capital, 20-10-2015) critica la religión y cae también en el lugar común de criticar las obras de arte del Vaticano, que son patrimonio de la humanidad. Esto equivaldría a criticar los tesoros del Louvre o del Museo del Prado o de cualquier otro patrimonio de la humanidad. Pero después de hablar del Vaticano, a renglón seguido relata que “unos padres mataron a latigazos a su hijo y el otro está internado porque había tomado la decisión de dejar la Iglesia”. Con lo cual, de acuerdo a esta malintencionada redacción, cualquiera que lee la nota piensa que se trata de la Iglesia Católica. En cambio, lo cierto es que el hecho ocurrió en los Estados Unidos en el seno de una de las tantas sectas de las que se autodenominan “iglesias”. Agrega la señora Buonamico, citando a un psicólogo, que “el mayor de los prejuicios y carencias es el exceso de prejuicios y la carencia de reflexión”. Coincido, pero creo que estas palabras se le podrían aplicar perfectamente a ella misma.
Roque A. Sanguinetti
Películas dobladas
Por cuestiones de horario me vi obligado a asistir en un complejo de cines situado en una de las peatonales en un horario donde en 2D daban “La cumbre escarlata”, doblada al español, sospechando de antemano qué iba a suceder, y que finalmente una vez más se convirtió en una pesadilla, y no es la primera vez que me sucede. Visiblemente alterados al final de la función, varios espectadores coincidimos en que no pudimos escuchar no menos de la mitad de los diálogos al menos en tramos fundamentales de la trama, ya que cuando no tapaban las voces, la música o los ruidos de fondo, o porque la actriz o el actor hablaban bajito o rápido, lo hacían no sé si llamarlo en un “español neutro”, haciéndose imposible poder entender qué decían. Me ha sucedido, incluso, en mi hogar, que con “home theater” incluido, hay tramos de los filmes de habla inglesa o francesa doblados al español, o que son nacionales o españoles, en donde sucede lo mismo. Incluso un empleado del cine nos reconoció que han recibido muchas quejas por la misma razón y que mucha gente desiste de asistir a ver tal o cual película por el mismo motivo. Creo que los cines subsisten gracias a la entrada que paga el espectador, y como espectador, exijo si el filme es extranjero, poder escuchar las voces originales de los actores, y por supuesto que sean subtitulados para no perder detalles de los diálogos. De lo contrario, uno sale con la sensación de que perdió el tiempo y el dinero que se pagó en concepto de entrada, amén de que se “quema” una película que quizás no van a dar ganas de volver a verla para entenderla en su totalidad. Cualquiera que haya estado en España o en Bélgica y, por ejemplo, si ve una película de James Bond, interpretada por Sean Connery, podrá advertir el absurdo de escuchar a este actor “hablar” en castizo o en francés, ya que en esos países no se por qué razón se doblan sin excepción todos los filmes que no son nativos. No entiendo cuál es la obsesión por doblar las películas extranjeras, que en mi opinión tienen que ser subtituladas sin excepción.
DNI 11.270.762