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Banderazo, color y mucha pasión, el ritual rojinegro una vez más llenó el Coloso

Miles de hinchas se convocaron en el  Coloso para empujar anímicamente a sus jugadores en la previa al gran duelo de la ciudad, esta vez con cánticos cargados con una dosis extra de exigencia.

Viernes 17 de Octubre de 2014

El ritual rojinegro una vez más se llenó de pasión. Miles de hinchas se convocaron en el  Coloso para empujar anímicamente a sus jugadores en la previa al gran duelo de la ciudad, esta vez con cánticos cargados con una dosis extra de exigencia. Aunque, claro está, como siempre se pide. Ganar parece ser la obligación eterna y en esta oportunidad la súplica fue más intensa. Como la bandera colgada en el alambrado de la tribuna Maradona: “no le falles a tu hinchada”.
  De igual forma el amor por los colores quedó de manifiesto otra vez con un marco impresionante. En un acto insólito para la mirada ajena que no conoce con detenimiento la pasión por el fútbol que se respira en la ciudad. Que miles de hinchas se movilicen y llenen una cancha como si fuera un partido es algo notable. Y hasta llamativo, porque no sucede en ningún otro lugar de nuestro planeta.
  Pero este denominado banderazo que nació hace largos años cada vez fue tomando mayor magnitud hasta transformarse en una movilización extraordinaria, notable. Que sorprende a aquellos jugadores que lo viven por primera vez, como le sucedió a Ustari o Corvalán, por citar un par de nombres.
  Ayer por la tarde miles de familias e hinchas comenzaron a pintar el Parque de rojo y negro. Cuando se abrieron las puertas del estadio rápidamente se fueron cubriendo distintos sectores de la cancha como en una jornada de fútbol del campeonato. Pero esta vez no había un partido oficial —sólo el Pan y Queso que jugaron algunos hinchas— si no que era el día para el ritual previo al derby de la ciudad.
  La gente gritó y alentó a rabiar mientras el plantel observaba la escena que bajaba de las tribunas, además de compartir un video motivacional. Y también muchos se contagiaron de ese sentimiento y tamaña muestra de cariño.
  Y así, miles de leprosos se unieron para alentar antes del duelo  teniendo en cuenta que no lo podrán hacer en el Gigante. Lo hicieron por anticipado, unidos por una pasión y con la súplica de siempre: “El domingo, cueste lo que cueste, tenemos que ganar”.

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