Martes 20 de Agosto de 2013
Un joven resultó herido por el roce de balas en una oreja y en una pierna en un confuso incidente ocurrido la madrugada de ayer en pleno centro de Rosario, por el que fueron demorados dos empleados de un bar de la peatonal San Martín. El hecho ocurrió cuando el mozo y el cocinero del local salían de trabajar y, según relataron a la policía, tres hombres los abordaron para pedirles cigarrillos. En ese momento se originó una discusión en la que, de una manera no determinada, uno de los hombres que confrontó con ellos resultó herido de bala, sin gravedad. Fue trasladado en ambulancia a un hospital pero se resistió a ser atendido. En el lugar no se secuestró un arma de fuego, aunque el mozo y el cocinero debieron realizarse un dermotest en la comisaría 2ª, que investiga el caso.
Según reportó un vocero de la comisaría 2ª, todo ocurrió alrededor de las 2.30 del lunes cuando el mozo y el cocinero del bar La Barra, de San Martín y Rioja, salían de trabajar. Ambos relataron que iban caminando por la peatonal San Martín entre San Luis y San Juan cuando, frente a una galería, fueron abordados por tres muchachos que les pidieron cigarrillos. Ellos respondieron que no tenían y se originó una discusión en la que, al parecer, los tres desconocidos intentaron agredirlos físicamente. No se sabe cómo, un joven de 21 años de apellido Gaitán resultó herido por el roce de una bala en una pierna y en una oreja.
En ese momento, los empleados del bar llamaron al 911. No pudieron explicar quién efectuó los disparos, pero recorrieron la zona junto con personal policial en un móvil hasta encontrar al muchacho herido. Los efectivos llamaron al Sies y una ambulancia lo trasladó al Hospital Provincial, pero el joven se resistió a ser atendido y se fue del lugar.
"Estamos investigando quién sacó el arma", confió anoche un vocero de la comisaría 2ª. Para establecer de dónde surgieron los disparos, y ante la sospecha de que podrían haber sido efectuados por alguno de los empleados del bar, los dos hombres quedaron demorados unas horas y se les practicó un dermotest, una pericia para establecer si alguno de ellos disparó recientemente un arma de fuego. Anoche el resultado de esa pericia aún no había sido establecido.
El arma no fue hallada y en el lugar tampoco se encontraron balas ni vainas. "El mozo y el cocinero del bar no tenían armas encima. Y tampoco contamos con testimonios de vecinos", dijo el portavoz policial. El caso fue girado al juzgado Correccional en turno, que dispuso la liberación de los dos empleados del bar tras constatar que cuentan con domicilio fijo para ser ubicados en caso de surgir alguna sospecha. El extraño suceso se investiga como abuso de armas y lesiones, con la particularidad de que falta ubicar a la víctima de los disparos.