Miércoles 09 de Diciembre de 2015
El Papa Francisco inauguró ayer un año santo extraordinario de la Iglesia católica, bautizado como Jubileo de la Misericordia, al abrir la puerta santa de la basílica de San Pedro, que había permanecido cerrada durante casi 15 años.
En la ceremonia en el portal norte de la basílica, un ritual que tiene 500 años de antigüedad, participó también el antecesor de Francisco, Benedicto XVI. El Año Santo se prolongará hasta el 20 de noviembre de 2016 y ofrece a los creyentes la posibilidad de lograr perdón general por sus pecados.
Antes de abrir la Puerta Santa, el Papa había oficiado a las 9.30 (5.30 de Argentina) junto con varios cardenales una misa a la que asistieron unas 50.000 personas en medio de una llovizna y fuertes controles de seguridad, que provocaron largas colas.
"¿Es ésta la puerta del Señor?", preguntó el jefe de la Iglesia católica al dirigirse al portal de bronce, que se abrió tras varios empujones. "Abra para mí las puertas de la justicia", agregó. En su homilía, el pontífice ensalzó el Año Santo llamándolo un "regalo de gracia".
"Cruzar la Puerta Santa significa redescubrir la misericordia infinita del Padre que da la bienvenida a todos y que sale personalmente al encuentro con cada uno de ellos", afirmó Jorge Mario Bergoglio, de 78 años. Agregó que es un error pensar en Dios como alguien que castiga en vez de alguien que perdona los pecados.
"Debemos poner la misericordia por encima del juicio", dijo Francisco. "La historia del pecado solo puede entenderse a la luz del amor y la misericordia de Dios. Si el pecado fuese lo único que importa, nosotros seríamos las criaturas más desesperadas".
El pontífice argentino convocó a un jubileo extraordinario desde ayer, día en que se celebró la solemnidad religiosa de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, hasta el 20 de noviembre de 2016, fiesta de Cristo Rey, con el objetivo de promover lo que llama la "revolución de la ternura" y realizar obras de misericordia.
"Este Año Santo Extraordinario es un don de gracia. Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia", aseguró el Papa.
"Concede a todos los que cruzaran la Puerta de la Misericordia con ánimo arrepentido recibir la gracia del perdón", agregó.
La jornada considerada histórica coincidió con los primeros mil días del pontificado de Jorge Bergoglio, quien fue elegido el 13 de marzo de 2013 y desde que inició de su misión apostólica expresó su deseo de "una Iglesia pobre y para los pobres".
En la Argentina los obispos se unieron ayer por la mañana al gesto del Papa con misas en las catedrales de las diócesis y abrirán las puertas santas de esos templos el próximo fin de semana, para iniciar formalmente el Año Santo de la Misericordia en el país.
Absolución. Los católicos podrán obtener durante este año jubilar el perdón de sus pecados al cruzar alguna de las puertas santas que cada diócesis estableció para conseguir la indulgencia plenaria, y también al cumplir con obras de caridad o visitar a los presos y los enfermos.
Durante el jubileo, el Papa autorizó a los sacerdotes a conceder el perdón a quienes se hayan arrepentido de haber practicado o facilitado el aborto, considerado pecado grave en la Iglesia, y pidió la concesión de indulgencia a los presos.
El Papa exhortó hoy a los católicos a "retomar con entusiasmo el camino misionero" e ir al encuentro de "cada hombre allí donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo".
En una poco habitual intervención, Benedicto XVI abrazó a su sucesor Francisco antes del ritual, y fue el primero en seguirlo a la basílica. El Papa emérito de 88 años tenía aspecto frágil y caminaba con ayuda de un bastón y de su secretario, el arzobispo Georg Gaenswein.
La ceremonia, que terminó con Francisco y una procesión de cardenales rezando ante el altar donde los restos de San Pedro están enterrados, fue retransmitida en todo el mundo. La emisora vaticana CTV contó para la retransmisión con el asesoramiento del director de cine alemán Win Wenders, según informó Radio Vaticano. "Para mí es una gran ocasión", dijo en declaraciones a la emisora italiana RAI.
La ceremonia coincide con el 50 aniversario del cierre del Concilio Vaticano II, que marcó una era de reformas en el seno de la Iglesia, así como con la festividad de la Inmaculada Concepción. "El jubileo nos obliga a no ceder en la mentalidad del buen samaritano que salió del Vaticano II", dijo el Papa en su rezo.
Tras la puesta del sol, se proyectaron sobre la fachada de la basílica de San Pedro las fotografías de naturaleza de autores de renombre como Sebastiao Salgado o Steve McCurry, en un guiño a la cumbre sobre el clima que se celebra en París.
Refuerzan controles. Se prevé que millones de peregrinos de todo el mundo visiten Roma durante el jubileo. El nivel de alerta en la capital italiana ha sido elevado ante amenazas terroristas, sobre todo porque después de los atentados del 13 de noviembre en París con 130 muertos se publicó información de inteligencia que apuntaba que el Papa podría ser un objetivo de los terroristas.
Por ello, las medidas de seguridad se han reforzado considerablemente. Sin embargo, el Vaticano se resiste a obstaculizar la visita de los fieles a los lugares sagrados.
"No podemos dejarnos paralizar por el miedo, que después de todo es lo que quieren los autores de los ataques terroristas", dijo sin embargo el secretario de Estado cardenalicio, Pietro Parolin, la máxima autoridad vaticana después del Papa, al Corriere della Sera.
A partir del próximo domingo también podrán abrir sus puertas santas todas las catedrales en el mundo. El Papa quiere que el Jubileo de la Misericordia se pueda celebrar en todo el mundo. Durante su reciente visita a la República Centroafricana, Francisco ya había abierto una Puerta Santa, la de la catedral de Bangui.
Este Año Santo extraordinario, anunciado por el Papa en marzo, es el número 30 en la historia del catolicismo. El primero se celebró en el año 1300, aunque sus orígenes se remontan a una tradición judía. En un principio se celebraban cada 100 años, pero posteriormente el intervalo se recortó en el siglo XV hasta los 25 años. Sin embargo, el último tuvo lugar en 2000. Los Papas convocan a veces jubileos extraordinarios, como el que arrancó ayer.