Domingo 18 de Septiembre de 2011
A principios del siglo XX, en Buenos Aires, los estudiantes de medicina internos (practicantes) en los hospitales celebraban el Día de la Primavera, coincidente con el Día del Estudiante, con desfiles de carrozas y algunas representaciones escénicas, culminando el festejo con bailes donde el tango era amo y señor. Se contrataban orquestas, cuyos directores debían estrenar un tango alusivo. El primer "Baile del Internado" se realizó el 21 de septiembre de 1914 en el Palais de Glace (inaugurado en 1910). Francisco Canaro (letra de Pascual Contursi) estrenó un tango cuyo título se refiere al mote comúnmente dado a los médicos: "El Matasano". Al año siguiente Canaro estrenó "El Internado" y Roberto Firpo "El Bisturí". En 1916 los bailes comienzan a efectuarse en el Pabellón de las Rosas, ubicado en Avenida Alvear (hoy avenida del Libertador) y Tagle. Luego pasan al Teatro Victoria, en calle Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) y San José. Para el undécimo de estos bailes, el 21 de septiembre de 1924, se contrató a Osvaldo Fresedo, quien estrenó, con letra de su hermano Emilio, un tango al que tituló con el número correspondiente al festejo de ese año: "El Once" (subtítulo "A divertirse") una de las joyas de nuestro acervo tanguero. Fue el último baile, ya que por los desmanes cometidos las autoridades los suspendieron definitivamente. Ya en los anteriores se venían haciendo bromas pesadas entre los concurrentes; y a pocos días de "El Once" el administrador del Hospital Piñero mató de un tiro a un estudiante practicante a raíz de una broma que éste había realizado, lo que generó un paro de practicantes en los hospitales municipales de Buenos Aires y en el Hospital de Clínicas. Nunca más volvieron aquellos bailongos de rompe y raja. Sólo han quedado nostalgias y lindos tangos, algunos aún vigentes.