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"Bailaré todos los años que disfrute hacerlo porque es algo natural"

El bailarín platense Iñaki Urlezaga y el Ballet Concierto presentarán una versión de "Giselle" esta noche, a las 21, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). La puesta que dirige Lilian Giovine...

Viernes 27 de Abril de 2012

El bailarín platense Iñaki Urlezaga y el Ballet Concierto presentarán una versión de "Giselle" esta noche, a las 21, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). La puesta que dirige Lilian Giovine es una versión del ballet en dos actos, con coreografía de Marius Petipa y Lilian Giovine, y música de Adolphe Adam. El rol de Giselle estará a cargo de Claudia Motta, que se desempeña como primera bailarina del Ballet Municipal de Río de Janeiro.

Iñaki Urlezaga comenzó su carrera profesional en 1991, en el Teatro Argentino de La Plata y en 1993 se convirtió en el primer bailarín del Teatro Colón de Buenos Aires.

En 1995, el artista ingresó al Royal Ballet de Londres donde trabajó por más de una década. En 2005 Urlezaga fue invitado por Ted Brandsen para unirse como principal guest dancer del Deutch National Ballet de Holanda. Desde entonces el bailarín se presenta en las temporadas que la compañía realiza en el Het Muziektheater Opera House. En 2000 el artista creó el Ballet Concierto, la compañía propia con la que recorrió escenarios de América, Europa, Oceanía y el Lejano Oriente, así como los de las principales ciudades argentinas.

La rica y extensa trayectoria desarrollada le permitió a Iñaki Urlezaga emprender un camino que hoy, en su plenitud artística, lo encuentra bailando y diseñando coreografías con un panorama sin límites que le permite experimentar con propuestas propias.

—¿Sobre el escenario se concentra en interpretar el rol que le toca o simplemente disfruta bailando?

—Ambas cosas. Bailar siempre es un lindo desafío porque te da una enorme libertad y el escenario le permite a un artista ser libre. Me gusta siempre estar hermanado con todo el sentimiento y que, entre todos, podamos hacer un mejor espectáculo.

—Nureyev jerarquizó el rol masculino en el ballet.

—Sí. Fue el que lo definió.

—Eso colaboró con la comprensión de las obras evitando que el hombre fuera solamente un soporte de la bailarina.

—Es una idea más integradora para la obra en sí. Porque no es lo mismo una persona, en singular, que algo totalmente más plural como pueden ser la voz masculina y la voz femenina.

—El rendimiento físico de los bailarines hoy es diferente. ¿Esa circunstancia influye en la forma de bailar en la actualidad?.

—Así como se alargó la vida del ser humano se alargaron las posibilidades del artista. Esto conlleva estar al día, por cómo se vive y cómo se baila hoy en día, que es mucho más dinámico, mucho más rápido que 50 años atrás.

—¿Se perdió sutileza con la mayor intensidad?

—Depende del criterio del artista. Me parece que debe haber un fino equilibrio, pero depende de las búsquedas.

—Mucho público va a verlo a usted como estrella del ballet. ¿Cómo hace para que se interese en la historia que se representa?

—No soy una estrella. Si querés lo van a ser Claudia Motta, el Ballet Concierto, todos los que formamos parte de este espectáculo. Lo más enriquecedor es que todos tratamos de brindar un buen espectáculo y no mostrar solamente a un artista. Pero no está mal si el hecho de que me vayan a ver implica que vean a mucha gente, mucho más allá de mí. Si resulta así, el objetivo está cumplido.

—Actualmente se desempeña como bailarín y como coréografo. ¿En el futuro cercano piensa dedicarse a crear coreografías exclusivamente o seguirá bailando?

—Bailaré todos los años que disfrute hacerlo porque es algo natural. Cómo me voy manejando es una combinación en mi interior. Eso es algo natural, lógico. Justamente por la naturalidad con que se tienen que dar este tipo de situaciones no estoy obsesionado haciendo futurología. Cuando me vaya llegando el momento lo iré manifestando.

—Julio Bocca, Maximiliano Guerra y usted marcan una continuidad en el surgimiento de bailarines argentinos. ¿Ve en el horizonte a nuevos valores?

—No los veo porque tampoco hay una política cultural que desarrolle la danza para que estén impulsados, incentivados. Esto también tiende a decaer. Si el estado no se rearma desde otro lugar me parece que no van a haber posibilidades acá.

—¿Cree que la escuela del Teatro Colón no da todo lo que puede?

—Hubo una cierta depresión lógica con la salida del edificio y trabajar tantos años en lugares no debidos como correspondía. Cuando ese lugar vuelva a tener el cuidado necesario volverán a surgir bailarines.

—¿Hay suficiente público para el ballet en la Argentina?

—Creo que no, porque hay menos danza. Mientras la cosa no crezca, no se amplíe y se emprolije, el público no responderá, porque es un termómetro; es una reacción a la acción. A mayor acción, más público interesado va a haber.

—Coreografías suyas como "Sylvia", "Floralis", "Danzaria" participaron en festivales internacionales. Parece una tarea que lo apasiona.

—Me gusta mucho es algo que en el futuro seguiré explorando con mayor continuidad.

Giselle y un amor trágico

“Giselle” es una joven campesina que se enamora de Loys, que vive en su aldea. Pero desconoce que Loys es en realidad Albrecht, duque de la Silesia. Paralelamente Hilarión el guardabosque, está enamorado de Giselle pero ellalo rechaza. Luego Hilarión irrumpe en la cabaña de Albrecht, encuentra su espada que confirma que Loys es en realidad un hombre de la nobleza y está comprometido con otra mujer. El drama conduce a Giselle a la muerte cuando se entera de que no podrá vivir junto al amor de su vida.

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