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Báez dice que lo incriminan para desestabilizar al gobierno nacional

El empresario Lázaro Báez acusó ayer al Grupo Clarín de "repartir fortunas" para "armar" una acusación judicial en su contra por supuesto lavado de dinero y aseguró que el objetivo final de esa...

Jueves 23 de Mayo de 2013

El empresario Lázaro Báez acusó ayer al Grupo Clarín de "repartir fortunas" para "armar" una acusación judicial en su contra por supuesto lavado de dinero y aseguró que el objetivo final de esa embestida no es él sino la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Báez se expresó en estos términos durante una rueda de prensa en su chacra de Río Gallegos, tras haber convocado de urgencia a periodistas de la capital de Santa Cruz para desmentir una reciente denuncia de la diputada de la Coalición Cívica-ARI Elisa Carrió sobre el presunto desmantelamiento de una bóveda con documentación en esa finca.

El empresario aseguró que esa bóveda jamás existió y fustigó al Grupo Clarín al remarcar que el objetivo final de su cruzada judicial es "la presidenta".

Báez abrió ayer por segunda vez la puerta de su chacra en Río Gallegos, mostró cinco galpones, y sumó también la vivienda familiar que tiene en el centro de la ciudad, donde insistió en que nunca tuvo bóvedas y que no realizó reformas en la cava, ya que —aseguró— "siempre estuvo así".

También se quejó de que "el nivel de afectación a la vida privada es tremendo" y se negó a responder qué cantidad de estancias posee porque, según afirmó, "está en el secreto de la causa", aunque aseguró que "no" las compró en efectivo sino a través de pagos "bancarizados, como corresponde".

Con respecto al supuesto dinero negro proveniente de supuestos contratos de obra pública sobrevaluados, sostuvo que "las licitaciones son abiertas, se publican, no se pueden negociar", y retrucó: "¿Y las que yo perdí, que pasa? Hoy en Santa Cruz hay más de 7 u 8 empresas que están construyendo. ¿Qué pasa? ¿Soy el único que tiene sobreprecios en la obra pública? ¿Y todas esas empresas?".

Báez también admitió que conocía a Manuel Triviño, el testigo que había pedido protección judicial para entregar fotografías de prueba del supuesto desmantelamiento de su bóveda: sostuvo que hacía muchos años que trabajaba en sus empresas, aunque señaló: "No sé qué decir sobre él".

"La Justicia tiene que hacer su trabajo y que tenga la libertad de pedir lo que tenga que pedir. Lo mejor que nos puede pasar es eso. Confío en la Justicia, pero es lenta, ya que hace treinta días se tenía que presentar la grabaciones en crudo de esa supuesta cámara oculta y hasta ahora no se pueden obtener", afirmó Báez sobre las declaraciones del financista Leonardo Fariña.

Escrito. El martes Carrió denunció ante el fiscal federal Guillermo Marijuan que Báez supuestamente desmanteló una bóveda en una chacra de su propiedad en Río Gallegos, de la que se habría llevado —según la legisladora— dinero, documentación y media docena de armas largas con destino a una estancia ubicada en el interior de la provincia de Santa Cruz.

En un escrito, la diputada pidió a Marijuan que le brinde protección al técnico que presuntamente desarmó la bóveda en la chacra número 39, ubicada en la calle Nicolás Giglio y Walter Roy, al tiempo que solicitó el allanamiento de esa finca y de la estancia Laquinta, ubicada en la ruta nacional 40 que va a Río Turbio, a unos 100 kilómetros de Río Gallego.

Carrió pidió especialmente protección frente a la posibilidad de "riesgo de vida" para un empleado de la firma Austral Construcciones llamado, presuntamente, Sergio Triviño, quien habría participado de los trabajos de desmantelamiento e incluso tomado fotografías del proceso.

La propia legisladora nacional entregó a la Justicia material fotográfico, registrado supuestamente por Triviño, acompañando su denuncia e indicó que ese desmantelamiento se produjo apenas horas después de que el periodista Jorge Lanata comenzara un nuevo ciclo de su programa Periodismo para Todos, el domingo 14 de abril pasado.

Esa noche, Lanata mostró por televisión un informe en el que, mediante presuntas cámaras ocultas y entrevistas con "arrepentidos", se brindaron detalles sobre supuestas maniobra de lavado de dinero por más de 55 millones de euros, con Báez en el centro de la acusación.

Después de la presentación judicial a cargo de Carrió, Lanata sostuvo que el empresario "desmanteló un depósito secreto" y agregó que disponía de "fotos de 50 valijas medianas de viaje" que se utilizaron, presuntamente, para movilizar "dinero, documentación y armas".

"Fue a las tres de la madrugada (del 15 de abril) de la misma noche que hicimos el primer programa", aseguró el periodista.

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