Viernes 30 de Abril de 2010
El hecho de que la administración municipal rosarina comparta el mismo signo político que la provincia, tiene una ventaja adicional. Nadie en Rosario desconoce el estado de abandono de las calles de la ciudad, esto es consecuencia de la falta de mantenimiento de los pavimentos en los últimos diez años, situación esta que nos costará a los rosarinos un enorme esfuerzo en un futuro no muy lejano. Pero no toda la responsabilidad es de Lifschitz, Binner también deberá rendir cuentas de esto y mucho más algún día. Y no sólo por su gestión municipal, sino también por las promesas incumplidas durante esta gestión provincial que está por culminar. Cualquier ciudadano que transita diariamente las arterias de nuestra ciudad puede advertir el crecimiento sistemático de baches en casi todos los barrios. A estos baches, cuando ya se tornan peligrosos, se los aísla con un corralito de la empresa Aguas Santafesinas, encubriendo por un lado la desidia municipal en lo que respecta a mantenimiento de la vía pública, y por el otro, aprovechando esta situación para hacerle creer al ciudadano común que el problema de las roturas es imputable a la empresa Aguas Santafesinas. Como contrapartida política (favor con favor se paga), el gobierno provincial cuenta con un argumento más para justificar el tarifazo del agua que llegará por debajo de nuestras puertas en poco tiempo más. Esta inteligente estrategia solidaria entre municipio y provincia de igual signo político habrá que seguirla de cerca para detectarla en muchos otros aspectos. Mientras tanto, los verdaderos corralitos de Aguas Santafesinas siguen derramando agua las veinticuatro horas durante meses contribuyendo de esta manera a que los rosarinos "derrochones" gastemos más agua que Capitán Bermúdez. De esta manera todo cierra a la perfección para hacer tiempo político, imputar culpas a otros, no reparar nada, aumentar la carga fiscal y seguir faltando a la verdad.
Victor Del Frate, victordelfrate@gmail.com