Sábado 13 de Marzo de 2010
Cuando se juega a ganar y los tres puntos quedan en los bolsillos la satisfacción es completa.
Cuando el rendimiento respalda la decisión, es un extra que debe saber aprovecharse para lo que
vendrá. Y como el resultado se esperaba para dejar atrás presentaciones de manos vacías, Tiro
Federal debe celebrar este 3 a 1 sobre Platense.
Encima, lo consiguió tras finalizar el primer tiempo con un duro golpe:
el del gol calamar a los 42’, en la única llegada sobre el arco de Cárdenas, cuando Romero
aprovechó el quedo defensivo local para tocar la pelota junto al palo izquierdo.
Esa jugada bien pudo adormecer a los tirolenses para la segunda parte.
Es que significaba el castigo para un equipo que no había aprovechado sus chances de gol, en un
trámite siempre favorable por la pálida imagen de la visita, que ya mostraba una endeblez defensiva
llamativa.
La apuesta ofensiva tirolense, con tres puntas definidos, no se tradujo
en goles hasta ahí sólo porque Armani no le dio la dirección y potencia habitual a un cabezazo que
dejó en el cuerpo del arquero (34’) y porque Castillón es asistidor y no goleador, sólo así
se entiende que se la haya querido picar al arquero cuando quedó cara a cara tras una asistencia de
Rossi (40’).
Pero como la lectura del partido en el entretiempo fue la correcta. Tiro
pudo cambiar la historia. Si era dominador, si encontraba espacios, si seguía igual... podía. Y fue
por todo.
A los 49’ tuvo premio a su instinto ganador. De un tiro libre de
Carretero llegó la atropellada de Garnier en el segundo palo y el 1 a 1 empezó a poner las cosas en
su lugar.
Diez minutos después volvió a fallar Armani, que no estaba con su pilcha
de goleador bien puesta. Esto quedó en evidencia cuando quiso romper el arco y no hizo más que
sacudir la red de protección para que la pelota no llegue a la calle.
Pero a los 70’ apareció el otro goleador tirolense: el Bicho
Rossi, quien aprovechó un muy buen centro de Castillón y con un cabezazo puso el 2 a 1 más que
merecido.
¿Platense? Ya estaba con diez por expulsión de López, al técnico
Pascutti se le habían quemado los papeles del juego a empatar y, encima, falló en los cambios que
intentó.
Y Tiro, sin desordenarse, sólo tuvo que mantener el nivel hasta que la
victoria quedara sellada. No hacía falta, pero no le quedó mal al desarrollo del juego el 3 a 1 que
conquistó Ledesma con un remate cruzado (92’). Era el final ideal para que los Tigres
volvieran a rugir en barrio Ludueña. l