Viernes 12 de Octubre de 2012
Soy abogado y tengo mi estudio en calle Pellegrini al 1400, avenida en la que existe estacionamiento medido. En dos ocasiones recibí multas por supuestamente "violar las disposiciones referidas al estacionamiento medido". Las pagué sin más trámite, aunque se me generaron dudas en cuanto a que hubiera incumplido la obligación de pagar los tickets del estacionamiento respectivo, máxime que las actas de infracción no aparecieron en el parabrisas del auto. En otra ocasión -el 31 de julio- me labraron un acta por el mismo motivo, siendo que tenía el ticket a la vista en la consola delantera, perfectamente visible en el auto. Hice gestiones ante el 0800 de Tránsito Rosario y la inexistente infracción no pasó al Tribunal de Faltas. Las sospechas de que "pasan cosas raras" con el estacionamiento medido me llevaron a asumir la conducta de guardar cada ticket que pagaba del estacionamiento, a fin de poder defenderme si mis sospechas tenían asidero. El tiempo confirmó mis dudas y sospechas. El lunes 1º de octubre recibí en mi domicilio una cédula de infracción del Tribunal Municipal de Faltas por violar las disposiciones del estacionamiento medido el día 12 de julio de este año, a las 14.25 horas. Ansiosamente al otro día busco todos los tickets guardados desordenadamente desde el mes de junio. Afortunadamente para mí, el ticket -en este caso dos de fecha 12 de julio allí estaban-. El primero vencía a las 16.05, por lo que al haber colocado fichas o monedas por 6,75 pesos, el horario de imposición -según me indicó un señor llamado Hernán en el 0800 de Tránsito Rosario- había comenzado a las 13.16 horas. O sea, más claro: cuando el ticket estaba exhibido en el auto, me labraron la infracción y sin que apareciera ni la papeleta del tiempo de cortesía ni el acta de infracción. La cédula del Tribunal Municipal de Faltas llega casi tres meses después. ¿Quién va a guardar el ticket para demostrar que no cometió la infracción? Nadie. Yo lo hice por las sospechas y no me equivoqué. La multa es barata: 40 pesos -reducida a 20 pesos-, la gente la paga y termina el problema. Pero esta irregularidad multiplicada repetidamente genera una conducta rayana en la corrupción. ¿O no? Le echan la culpa a los cuidacoches, acusándolos de que quitan las actas, pretendiendo cortar el hilo por lo más delgado siempre: los pobres que no pueden defenderse. Me pregunto, ¿se juntará mucha plata de infracciones inexistentes? ¿Quién se beneficia? Los gobiernos socialistas de esta ciudad y provincia deben dejar de utilizar el tránsito y el estacionamiento como cajas recaudatorias, sin tener políticas claras en esas áreas. También es necesario hacer cesar estas conductas como las descriptas no sólo emparentadas con la corrupción, sino también con lo ilícito.
Eduardo Horacio García