Aventureros sin escrúpulos
Como se advertirá tengo por costumbre, si bien no creativo, abordar temas sobre los cuales no es común que se alcen voces de manera tal de despertar conciencias, si bien no dormidas, pero sí en el bostezo.

Martes 07 de Agosto de 2012

Como se advertirá tengo por costumbre, si bien no creativo, abordar temas sobre los cuales no es común que se alcen voces de manera tal de despertar conciencias, si bien no dormidas, pero sí en el bostezo. No sería original si hablase de temas trillados que también, como tal vez éste, caen en saco roto de quienes tienen el deber de reconocer que el soberano tiene razón y por ende no solo ser escuchado, sino satisfecho. Todos los dirigentes tienen sobrados conocimientos de lo que requerimos los recurrentes: que se respeten sus más elementales derechos como ciudadanos. ¿Es mucho pedir? No voy a referirme a un caso puntual, pero inevitablemente es preciso o menester abordar la conducta de personajes cuyo destino es correr riesgos que no solo ponen en peligro su vida, a veces incluyendo a seres queridos o amigos y tantas veces la de sus semejantes. Los hubo y los hay de diferente manera; aquellos que se arrogan el derecho de empuñar armas para consumar ataques, contra quienes hay que hacer justicia por mano propia, porque en diferentes procesos de actuación, entienden que han desviado el rumbo. Hay que borrarlos. Todo aquel que de algún modo, juega a la ruleta rusa (valga la comparación), es egoísta por antonomasia, jamás piensa que detrás suyo hay una familia. Están los desaforados al volante, con o sin licencia para matar. A veces se los acusa de no poseer carné habilitante, como si eso fuera una razón para no cometer imprudencias. Conocemos de sobra las razones de muchos accidentes en las carreteras. Cuando el sujeto toma el volante se produce en él una metamorfosis casi invariablemente. Se mimetizan de una manera casi mágica. Después cuando es demasiado tarde llegan los arrepentimientos, las demandas judiciales. ¿Por qué será que inexorablemente la culpa la tuvo el otro? También algo grave es la desafortunada intervención de los formadores de opinión descargando dardos envenenados al estado de las carreteras y a los responsables de su mantenimiento; y el contrasentido de siempre lo constituye el hecho de que en días de intensa niebla, muchos conductores lanzándose a la aventura, reclaman circulación asistida. Sin comentarios. Es del caso señalar, que en razón de la insensatez de muchos energúmenos, las autoridades han tenido que incorporar en calles y rutas, dispositivos de protección a los viandantes. Cuidado señores, quedan familiares aguardando el regreso. Además traiciones contra la moral y las buenas costumbres. Querido lector: apele a su buena memoria, aventureros sin escrúpulos han producido mucho daño. No olvidar, no confundir a éstos, con los héroes.

Oscar H. Rodríguez / DNI. 6.004.403