Miércoles 03 de Abril de 2013
Dos hermanos que habían sido condenados por el asesinato de un policía en Villa Gobernador Gálvez deberán cumplir la sentencia luego de que un tribunal superior ratificara la pena impuesta. La defensa de los acusados había señalado que como persistían dudas por las contradicciones de la principal testigo, pareja del policía que estaba con él en un auto, la sanción debía ser al menos atenuada. Los camaristas entendieron que el testimonio de la mujer no tenía fisuras.
El 12 de febrero de 2012 el policía Sergio Alfonso, de 37 años, estaba en su auto con su novia cuando recibió cuatro balazos mortales. En el atentado la mujer, de 23 años, resultó herida en la espalda. El juez de sentencia Julio César García había atribuido a Gabriel Alejandro Benítez la autoría material del crimen y le había impuesto 12 años y seis meses de prisión por homicidio y lesiones leves. A su vez Alfredo Enzo Benítez, su hermano mayor, recibió cinco años y ocho meses como partícipe secundario de homicidio agravado.
Este último condenado es el padrastro de Maribel M., de 23 años, la novia del policía asesinado.
Cuatro balazos. El ataque fue cuando Alfonso —en disponibilidad en ese momento— llegó a una casa ubicada en Temporelli al 1900 en un Peugeot 504 negro. Lo acompañaba Maribel M. En ese momento, según el relato de la chica, apareció un auto negro en el que iban los Benítez, un hermano de la joven y un sobrino de uno de los imputados. Del vehículo se bajó Gabriel Benítez y lo acribilló. Para condenar a los hermanos, el juez García ponderó el testimonio de Maribel M., ya que presenció el hecho y fue una de las víctimas.
La chica relató que ese día Alfonso la llevó a la casa de una amiga, pero no la encontró. En ese momento apareció, según dijo, un auto negro. "Yo pensé que era Sergio porque él trabajaba en un auto igual que el de mi padrastro (por Alfredo Benítez). En ese momento, mi hermano se bajó del auto y me pegó en el labio. Para mí lo hizo porque un mes atrás (del crimen) me había peleado con mi mamá porque cuando tenía 9 ó 10 años mi padrastro quiso abusar de mí. Se lo conté a ella, pero no me creyó. Un rato después, Sergio me vino a buscar y le dijo a mi hermano «Mientras esté yo a ella nadie le va a pegar", contó Maribel M.
Poco después se desataría el drama. El policía y su pareja fueron hasta la casa de la abuela de la chica a buscar al hijo de Maribel. En ese momento el auto negro de Alfredo Benítez frenó delante del vehículo de Alfonso.
El policía no tuvo tiempo de reiniciar la marcha. Sólo alcanzó a prender las luces cuando los recién llegados ya habían bajado del auto.
"Gabriel se acercó hasta la ventanilla del conductor. Sacó un arma de fuego que tenía en la cintura y me empujó. Yo le dije «con él no es el problema, matame a mí», pero él lo apuntó y le tiró mientras mi padrastro le gritaba «quemalo»", relató.
Dichos coherentes. El camarista Ernesto Pangia señaló, acompañado por sus colegas Otto Crippa y Rubén Jukic, que Maribel tuvo un testimonio coherente y espontáneo de los hechos contra los implicados, lo que sustenta las condenas, al igual que el informe de autopsia y la constancia de las lesiones de la joven.