Autoayuda para vecinos de boliches
Querido vecino: si son las tres de la mañana y no puedes dormir, como todos los fines de semana, calma tu corazón con unas gotas de Rivotril, prende un sahumerio, ponte cómodo, apaga la luz...

Viernes 16 de Mayo de 2014

Querido vecino: si son las tres de la mañana y no puedes dormir, como todos los fines de semana, calma tu corazón con unas gotas de Rivotril, prende un sahumerio, ponte cómodo, apaga la luz, cierra los ojos, concéntrate en tu respiración, eleva tu alma si es posible al mismo nivel del volumen de esa música suave que dulcemente se cuela por las ventanas de tu cuarto y en ese preciso instante, vuelve tu mirada hacia adentro tuyo, y agradece, agradece infinitamente a los boliches que transgreden y al Municipio que lo permite; piensa que ese valioso tiempo que hubieras concedido a algo tan prosaico e innecesario como el descanso puedes utilizarlo para la meditación. A través de ella te sumergirás en las profundidades de tu alma y de tu mente: sólo allí encontrarás el silencio y repondrás tu energía creativa. No intentes interrumpir este proceso para llamar a la GUM, sus agentes también están ocupados buscando la paz interior y no podrán atenderte. Tampoco en Inspección, allí están dedicados a la contemplación del único decibelímetro que funciona en Rosario, han llegado al nivel más alto de autoconvencimiento: están convencidos de que es suficiente y de que controlan, es imposible convencerlos de lo contrario. Si quieres hablar con el director, ve personalmente a la Aduana, no conseguirás la entrevista pero habrás llenado tus ojos y tu alma con un (o varios) hermoso paseo al lado del río. Aprovecha, sigue derecho y ve hasta el Concejo, intenta averiguar cuándo los concejales de la Comisión de Gobierno recibirán a los vecinos, no lo lograrás pero la caminata te ayudará a bajar el colesterol. Trata de alcanzar la serenidad, deja ir el pasado, aférrate al presente y concentra toda tu energía positiva en imaginar un futuro en el que habrá una ordenanza que te permitirá alcanzar la paz interior (y exterior) y funcionarios que la harán cumplir. Las utopías pueden hacerse realidad si direccionamos nuestros pensamientos hacia ondas positivas. Y si todo esto no resulta, consulta al médico, agrega unas gotitas de Rivotril y vuelve a intentarlo la próxima semana.

Marta Naveira
jotaemevideo@yahoo.com.ar