Aún sueño con un país mejor
El ser humano tiene derecho a soñar, lo que le dé la gana, nadie, aunque tenga el poder total, puede impedir soñar. Yo he soñado, muchas veces, que éramos la gran potencia del mundo.

Miércoles 05 de Agosto de 2015

El ser humano tiene derecho a soñar, lo que le dé la gana, nadie, aunque tenga el poder total, puede impedir soñar. Yo he soñado, muchas veces, que éramos la gran potencia del mundo. Que volvíamos a ser primeros en Sudamérica en educación, como lo fuimos cuando era maestro. Hoy, los chilenos ocupan nuestro lugar. En el mundo, Shanghai, es el primero en educación. También soñé, cuando éramos el granero del mundo, lindo sueño. Como tengo muchos años vividos, recuerdo, eso no lo soñé, cuando era práctico del río Paraná, y nuestra central de operaciones estaba en Rosario, mis amigos me invitaban a comer a sus casas y se ponían unos tablones en la vereda, y comían todos los vecinos, todos llevaban algo para comer. Recuerdo que varias veces fui al barrio de día, y los viejitos charlaban, cómodamente sentados, y los chicos jugaban en la vereda. La mateada era casi obligatoria. No hemos progresado, hoy ya no se pueden repetir aquellas tardes de sol, con amigos, con pibes jugando. Hoy si salís a tomar mate, si sos anciano, te roban, se llevan las sillas, te pegan, te secuestran al nieto. No me agrada ser pesimista, pero añoro la vida sencilla de mi juventud. No teníamos los grandes equipos de comunicaciones, pero en la mesa familiar, se comía, se charlaba, se reía; hoy predomina el silencio, sólo la llamada de los celulares. Hoy se come, con el celular prendido atentos a la llamada, y si se conversa y llaman, terminada la charla. Algunos ven televisión, previa discusión para saber qué canal se va a ver, y comen sin prestar atención ni a la charla ni al sabor de la comida. La gente en la calle, camina, va atenta a lo que escucha en el celular. Hemos dividido nuestras vidas, entre la maravilla de la comunicación, y nuestras vidas de antaño. Posiblemente, era muy simple, pero la comunicación era entre amigos, con la familia, era tomar unos mates y hablar sobre la educación de nuestros hijos. El hombre trabaja, la mujer también. La educación es pobre, porque la educación de los primeros años de los pequeños, es en el hogar, después la escuela. El niño que no anda bien en la escuela, en vez de averiguar la razón de su comportamiento en el estudio, el padre va a la escuela y le pega a la maestra o la directora. Otro de los temas que me preocupan es la ayuda a los carenciados. El Estado pone dinero y debe controlar con personal idóneo en qué se utiliza. Si no hay control, sirve para el vino o la droga. Se da dinero para que vayan a la escuela, ¿quién controla si lo hacen? Uno, como simple ciudadano, da ideas para mejorar, no para conseguir un puesto político. Creo que la aspiración de todos, es que tengamos una nación educada, bien alimentada, sin carenciados, que todos tengan trabajo. Que las escuelas tengan doble turno y que los niños coman en la escuela, ya que bien alimentados, tendrán mejor el cuerpo y el cerebro. Recuerden que los chorros y asesinos no nacen por generación espontánea, hay que controlar cómo viven desde que nacen en lugares que el Estado ayuda, pero no supervisa.

Carlos A. Borisenko / DNI 4.340.294