Jueves 04 de Julio de 2013
Vivimos con mi familia en el populoso barrio Belgrano de esta bendita ciudad, cerca de las cuatro plazas, un lugar de encuentro de familias, amores perdidos, adolescentes tomando sol y chicos en autitos eléctricos; una vez hubo un puesto policial ahora abandonado y apedreado, donde alternadamente, luego durante días, había presencia policial, la que disuadía si esa es la palabra, a algunos chicos en moto que por su presencia, y no quiero ser tachado de discriminador, respondían al estereotipo del motochorro, vamos a hablar directamente. Hoy el puesto está abandonado, hoy domingo como hace ya varios atrás no existe la presencia policial, la avenida Provincias Unidas es una autopista donde estos chicos, se miran amenazadoramente entre grupos de motos, como si se desafiaran para no se qué enfrentamiento pendiente... ¿dónde están los egresados de los institutos policiales? ¿Dónde los nuevos móviles? ¿Hasta cuándo mujeres de toda edad, sobre todo jóvenes, van a seguir sufriendo arrebatos y el ruido de escape que se asemeja a tiros nos van a obligar a darnos vuelta para mirar sobre nuestro hombro? Cuidado señora intendenta, cuidado señor gobernador, el hombre manso que está solo y espera también se puede rebelar ante tanta falta de protección. Vuelvan a controlar a las motos, vuelvan a poner a la policía en la calle, coloquen cámaras. Aún no es tarde.
Aldo Rotondaro