Martes 15 de Septiembre de 2015
Los casos de fraude dentro de las organizaciones continúan creciendo en nuestro país: 79.1 por ciento de las empresas sufrieron este delito, lo que equivale a un incremento del 17.9 por ciento respecto del período anterior, según un informe que elaboró BDO Argentina. Asimismo, el 42.2 por ciento de los casos ocurrieron en la provincia de Buenos Aires, mientras que el resto se reparte en distintas provincias, destacándose Tucumán (8,2 por ciento), Neuquén (7,7 por ciento) y San Luis (7,2 por ciento).
En el estudio, que se realizó este año, pero teniendo en cuenta las denuncias de 2014, participaron 402 ejecutivos de empresas y organizaciones radicadas en Argentina, ocupando cargos de dirección, CEOs, directores de auditoría, compliance officers y gerentes de recursos humanos (RRHH), entre otros. La encuesta abarcó todas las industrias, pero respondieron mayormente (42 por ciento) empresas grandes (el 38 por ciento cuenta con más de mil empleados y el 16.8 por ciento factura más de 50 millones de pesos).
La encuesta revela dos datos llamativos: las provincias de Santa Fe y Córdoba reportaron el 5,2 por ciento y el 4.6 por ciento de los casos, respectivamente. Les siguen: La Rioja, Tierra del Fuego y Mendoza (5,2 por ciento), Jujuy, Santa Cruz y Santiago del Estero (0,5 por ciento). "Una interpretación potencial de los resultados obtenidos en este punto sería que las provincias con mayor cantidad de casos reportados por los participantes, son aquellas en las que las organizaciones han desarrollado mejores medidas de detección. En cambio, aquellas con menor incidencia, pueden estar siendo victimizadas sin saberlo", explica Carlos Rozen, socio de BDO Argentina, a cargo del área de Fraudes, Investigaciones y Disputas, que se ocupó del relevamiento. "En todas las empresas está ocurriendo un hecho de fraude en este momento, aunque tal vez no lo sepamos ahora o nunca lo sepamos", sintetiza Rozen y enumera los principales delitos cometidos en las empresas: malversación de fondos ?efectivo y cheques-- (44 por ciento), conflicto de interés (20,2.7 por ciento) y sobornos (7,3 por ciento). Además, entre los fraudes electrónicos el desvío de fondos fue el que más afectó a las empresas (57,1 por ciento), seguido por suplantación de identidad (19 por ciento) y acceso a información confidencial y robo de contraseñas (9,5 por ciento). Un dato significativo es que un 33,9 por ciento de los encuestados registró hasta dos casos en el año y un 13.4 por ciento detectó más de diez anuales.
La encuesta revela también que los montos de fraude fueron mayores esta vez: el 54 por ciento (contra un 17,8 por ciento de la encuesta anterior), correspondió a valores que oscilaron entre los 50 mil dólares y 100 mil dólares. En cuanto a la franja mayor de 500 mil dólares, presentó un alto nivel de incidentes (15 por ciento). "Resulta un dato relevante si consideramos que para fraudes por montos tan significativos, los responsables requieren atribuciones financieras amplias, compatibles con funciones de director o alta gerencia", revela Rozen.
Buenos Aires lidera el ránking, con un 42,2 por ciento de los casos, repartidos entre Capital Federal y Gran Buenos Aires, mayormente. Le siguen Tucumán (8,2 por ciento), Neuquén (7,7 por ciento) y San Luis (7,2 por ciento), seguidos por Santa Fe y Córdoba (5,2 por ciento y 4,6 por ciento, respectivamente).
En cuanto a la resolución de los conflictos, la mayoría de las organizaciones prefieren tratar los casos en forma interna, sin verse involucrada en los costos asociados a una instancia judicial o por temas reputacionales: en el 86.7 por ciento de los casos, las organizaciones decidieron no llevar el caso a la Justicia.
De los casos de fraudes cometidos durante 2014 y reportados en la encuesta, un 64 por ciento fueron hechos por hombres de entre 41 y 50 años (70 por ciento) y un 47.6 por ciento terminaron en despidos. En cuanto a los cargos que ocupaban, el informe arroja que un 40,2 por ciento eran gerentes, seguido por socios y directores (34,8 por ciento) y empleados no jerárquicos (26,8 por ciento).
Una importante cantidad de consultados respondieron que su empresa u organización carecen de un plan de administración de riesgos de fraudes (38,8 por ciento). Sin embargo, el 70 por ciento de los encuestados cuenta al menos con los tres canales básicos para denuncias: teléfono, email y plataforma web.
El 68,5 por ciento de los casos reportados fueron producto de denuncias anónimas, a través de distintas vías. "Algunas empresas han avanzado en planes de este tipo, sin embargo otras sólo han implementado medidas parciales, como ser códigos de ética y canales de denuncias. "Estas medidas son necesarias pero no suficientes", subraya el especialista. ¿Cómo se controla el fraude en las empresas? Con un correcto programa antifraude, compuesto por tres pilares de la lucha contra el fraude corporativo: prevención, detección y respuesta, llevado a la práctica por expertos en la materia. Entre las empresas que implementaron algún tipo de mecanismo antifraude, se destaca el código de ética (52,2 por ciento), las líneas de ética (40,3 por ciento) y la auditoría o monitoreo continuo (21,6 por ciento),
"Toda organización está expuesta al riesgo del fraude. La experiencia de los últimos 15 años demuestra que no hay empresas inmunes. No importa el tamaño ni la localización. Muchos empresarios han caído en el error de considerar al fraude como un costo de hacer negocios, como un fenómeno cultural que varía en su intensidad según la sociedad. Lo cierto es que el fraude es altamente costoso y afecta no sólo a la empresa, sino a sus empleados, proveedores, bancos, clientes y comunidad en la que desarrolla sus actividades", indica Rozen.