Viernes 15 de Marzo de 2013
"Estoy arrepentido de haberle quitado la vida a mi hijo. Mi infancia fue traumática. Mi papá abusó de mí y de mi hermana", contó Mariano Blanco el lunes pasado, en el inicio del juicio oral. "Desde los 8 años anduve solo en la calle", comentó. También dijo frente a las preguntas que era analfabeto, que no tenía DNI y que no recordaba en qué año había nacido.
El momento más angustiante de aquella audiencia fue cuando declaró Mónica Canelo, la joven de 17 años madre de Jeremías, la pequeña víctima. Para hacerlo Blanco fue llevado a una sala contigua. El 3 de febrero de 2011 Mónica, su madre Marta y sus hermanos se toparon con Blanco. "Apenas me vio me dijo que iba a prenderle fuego a mi casa y que cuando arreglara el rancho se iba a llevar al nene".
Para protegerse de Blanco la chica acudió a una pescadería para pedir ayuda. El comerciante le dijo que no tenía teléfono, pero que la comisaría 32ª estaba a dos cuadras. Entonces apareció el acusado.
"Empezamos a discutir porque me pedía el bebé. Mi mamá se puso entre él y yo. Me di vuelta, me tiró al piso, nos caímos (con la madre), agarró de las piernas al bebé y lo dio contra el piso", recordó.