Miércoles 07 de Octubre de 2009
No sé si debo decir con pesar y/o alegría cuando leí la carta publicada por el doctor José Páez Alvarez, contrariando la opinión del doctor Oscar Russo. El que suscribe tiene nada más que 61 años de abogado, es decir, que aún conozco la ética de lo que debía ser el abogado. Lamentablemente, hoy lo debemos escribir con minúscula para no decir un término muy común. Simplemente doctor Páez Alvarez, ¿por qué no escribimos la verdad? ¿Por qué no decimos lo que el pueblo siente y ve? ¿Por qué no decimos que el Colegio de Abogados es un cubil que indebidamente usan un título que lo mancillan y lo maculan especialmente el famoso Araujo con su secretario Molina y el resto de los componentes del colegio de éticas? Obediencia debida, temor, incapacidad o falta de honor y ética de abogado. No tengo ningún inconveniente si se desea que hagamos un intercambio de correspondencia pública pagada por el Colegio de Abogados que es nuestra madre, para que el pueblo sepa del centro donde algunos de los que usan son simples "obreros del derecho" porque ni tampoco pueden ser licenciados. Este término es genérico y amplio para toda clase de abogados que ejercen una función pública, que ejercen magistratura y/o poderes públicos, quienes en el uso de la magistratura el 95 por ciento del pueblo duda. Esta denuncia la firmo, la reitero y la puedo demostrar fehacientemente con documentaciones de los trepadores. Los que hemos actuado en aquellas épocas hace más de medio siglo, sabemos que el ser abogado era un título. Lamentablemente, para el actual Araujo he conocido a su padre, porque más o menos éramos de la misma época, pero teníamos otra ética y hoy denigrando la memoria de su antecesor lo tenemos al Araujo actual.
Aarón Germán,
LE 3.691.220