Atropello y estafa
Conforme a derecho, me expreso en estas líneas, exponiendo que soy un ciudadano que trabajó en este país desde los 15 años de edad, como muchos otros ciudadanos ( millones) que también lo han hecho.

Miércoles 08 de Mayo de 2013

Conforme a derecho, me expreso en estas líneas, exponiendo que soy un ciudadano que trabajó en este país desde los 15 años de edad, como muchos otros ciudadanos ( millones) que también lo han hecho. Hoy, con mis 68 años cumplidos, me he sometido (sí me he sometido) a la célebre y esperada jubilación, de la misma manera que muchos otros millones de argentinos. Ahora bien, como a través de los años la jubilación ha sido como dije someterse a una situación de prisionero de guerra. Es que tus derechos aparentemente figuran en la Constitución, pero pareciera que en el diario vivir los jubilados pasamos por el bochorno de mendigar ante los señores legisladores jubilaciones dignas y demás servicios que atañen a las mismas. En mi caso, después de haber aportado a Ansés durante cuarenta años de trabajo. Mientras esto pasa, nuestros legisladores, en una épica epopeya, han realizado un sainete al mejor estilo gauchesco, conforme a las propuestas con los ruralistas, personajes estos últimos que, así como sus abuelos vinieron y bajaron de los barcos ellos tendrían que hacer lo mismo, pero en este caso bajarse del avión. Deberían acordarse que sus antepasados vinieron desesperados para empezar una vida nueva y que fueron muy bien recibidos. Entonces, volviendo a mi sometimiento de la jubilación, pregunto: ¿nadie se acuerda de nosotros, del desastre de nuestra jubilación, la cual deberíamos llamarla un desastre de lesa humanidad? Sigo creyendo en el ejemplo de los viejos jubilados y de su santa paciencia colectiva en la espera de que el Congreso saque las leyes que tienen encajonadas, para dignificarnos y otorgarnos lo que nos corresponde constitucionalmente. La tercera edad debe ser una manera de encarar la vida, mejorándola, debemos luchar por mejores politicas, para lograr obtener mejores beneficios jubilatorios merecidos. Por último quisiera destacar que si bien es cierto que aporté 40 años a la caja jubilatoria, para jubilarme utilizaron mis últimos 10 años de aportes, perdiéndose los otros 30 años que también aporté y que nadie me da una explicación debida.

Armando Torres Arrabal