Atrevimiento ciudadano
Soy un ciudadano que trabajó en este país desde los 15 años de edad, como muchos otros ciudadanos (millones) que también lo han hecho. Hoy con mis 68 años cumplidos, me he sometido, sí me he...

Jueves 12 de Mayo de 2011

Soy un ciudadano que trabajó en este país desde los 15 años de edad, como muchos otros ciudadanos (millones) que también lo han hecho. Hoy con mis 68 años cumplidos, me he sometido, sí me he sometido, a la célebre y esperada jubilación, de la misma manera que muchos otros millones de argentinos. Ahora bien, como a través de los años, la jubilación ha sido como someterse a una situación de prisionero de guerra, donde tus derechos figuran en la Constitución Nacional, pero pareciera que en el diario vivir los jubilados pasamos por el bochorno de mendigar ante los señores legisladores por jubilaciones dignas y demás servicios que atañen a las mismas, en mi caso después de haber aportado a la Ansés durante cuarenta años de trabajo. Mientras esto pasa nuestros legisladores, en una épica epopeya, han realizado el sainete criollo al mejor estilo gauchesco, conforme a las propuestas con los ruralistas, personajes estos últimos que, como sus abuelos, vinieron y bajaron de los barcos. Ellos tendrían que hacer lo mismo, pero en este caso bajarse del avión; deberían de acordarse que sus antepasados vinieron desesperados para empezar una vida nueva y que fueron muy bien recibidos. Entonces, por eso, insisto con mi sometimiento de la jubilación, después de haber aportado como millones de ciudadanos que creyendo en nuestro país no nos fuimos al exterior. Nadie se acuerda de nosotros y el desastre de nuestra jubilación, la cual deberíamos llamarla un desastre de lesa humanidad. Los viejos jubilados, y su santa paciencia colectiva, creen que el Congreso Nacional sacará las leyes que tienen encajonadas para dignificarnos y otorgarnos los que nos corresponde constitucionalmente. La tercera edad debe ser una manera de encarar la vida, mejorándola; debemos luchar por mejores políticas para lograr obtener mejores beneficios jubilatorios merecidos. Por último, quisiera destacar que si bien es cierto que aporté 40 años a la Caja Jubilatoria, para jubilarme utilizaron mis últimos 10 años de aportes, perdiéndose los otros 30 años que también aporté y que nadie me da una explicación debida de este

atropello y estafa.

Armando Torres Arrabal,

DNI. 6.047.844