Atraparon a un joven por un crimen motivado en la venganza
La madrugada del 14 de noviembre Mauro Salinas apareció tirado en la puerta de un pasillo de Estudiante Aguilar al 7400, en la zona oeste de la ciudad. Los vecinos lo levantaron y lo llevaron al...

Jueves 21 de Noviembre de 2013

La madrugada del 14 de noviembre Mauro Salinas apareció tirado en la puerta de un pasillo de Estudiante Aguilar al 7400, en la zona oeste de la ciudad. Los vecinos lo levantaron y lo llevaron al policlínico San Martín, pero el muchacho llegó muerto. El tiro que había recibido le atravesó el cuerpo desde la espalda al abdomen. Entonces, un apodo comenzó a sonar en la barriada para identificar al supuesto culpable: "Sanguchito". Y sobre esa pista se montaron los agentes de la Sección Homicidios, que finalmente ayer muy temprano dieron con Fabián M., de 20 años y sospechoso de haber cometido el crimen. Luego hicieron otro allanamiento y detuvieron a dos personas más que tenían el arma posiblemente usada para cometer el hecho.

Tras el arma. A partir de algunos papeles hallados en la vivienda, los pesquisas se dirigieron a una casa de Nicaragua 2614. Allí demoraron a Hugo R., de 27 años, y a Orlando R., su padre, de 57, a quienes les secuestraron una pistola calibre 22 marca Ghunter y un rifle calibre 22 .

Según fuentes policiales, padre e hijo no tendrían que ver en forma directa con el crimen pero serían proveedores de armas y, según aseguraron, "se esperarán las pericias sobre el arma de puño para determinar si fue la usada en el asesinato de Salinas".

En apariencias, Salinas estaba comiendo un asado con amigos a la 1.30 del sábado 14 cuando una moto pasó por el lugar y lo despachó de un tiro. Los vecinos del pasillo de Estudiante Aguilar al 7400 contaron que escucharon la detonación, la moto que fugaba y los gritos de auxilio de Mauro, quien yacía agonizante. Los vecinos lo cargaron en un auto y lo llevaron al policlínico San Martín. "Pobrecito, se arrastró hasta quedar tirado ahí", señaló una mujer de la zona poco después del hecho y ante un cronista de este diario. El chico llegó muerto la hospital.

Pelea de barrio. Las primeras investigaciones del asesinato de Salinas apuntaban a una venganza. Según lo confiado por fuentes de la pesquisa en manos del juez de Instrucción Hernán Postma, las últimas horas del muerto estuvieron ligadas a un encontronazo con miembros de una gavilla de maleantes que opera en la zona de 27 de Febrero y Brasil.

En ese sentido, un vocero policial indicó que un hermano de Salinas fue asaltado el miércoles 13 por "los pibes de 27 de Febrero y Brasil" y sobre el mediodía Mauro, con su hermano y un amigo fueron a reclamarle a los maleantes por el atraco.

El asado. Salinas trabajaba de albañil y vivía en Nicaragua al 2600, a metros de uno de los paredones del cementerio La Piedad y en la misma cuadra en la que viven dos de los sospechosos capturados ayer.

La noche del miércoles 13 Mauro había ido a comer un asado en una precaria casa de Estudiante Aguilar al 7400, entre Nicaragua y colectora de Circunvalación. En un momento salió junto a una chica al pasillo y minutos más tarde se oyó un solo disparo. Cuando un amigo salió a la puerta se encontró con el cuerpo del pibe agonizante.

Mientras era trasladado en el auto de un vecino hacia el hospital, el joven le susurró a su amigo: "Fueron los de 27 y Brasil". Y, aunque no hubo testigos, en el barrio retumbaron dos apodos: "Sanguchito" y "Nicolás". El primero ya fue capturado y ahora los agentes de Homicidios van por su cómplice para terminar de esclarecer el hecho.