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Atrapan a una banda de maleantes tras una persecución de película

La policía los corrió desde Pueblo Esther hasta el sur de Rosario. Les endilgan varios atracos y el homicidio de un comerciante. Fin de carrera para cinco hombres pesados.

Miércoles 10 de Diciembre de 2014

"Fue de película. Pero realmente de película. Estaba yendo al banco cuando escuché el chasquido de las cubiertas. ¿No sé que se pensó el conductor? Que tenía una moto, porque frenó de golpe y se metió por un espacio por el que no entraba un auto. Ahí fue que le pegó primero a un Renault Duster y después al Daihatsu Cuore color gris que estaban esperando el semáforo. Y al toque llegaron cinco o seis patrulleros y detuvieron a los cinco que iban en el Peugeot 408 negro". Eran la 11 de la mañana de ayer y todo ocurrió en San Martín e Hilarión de la Quintana, en el centro comercial a cielo abierto de la zona sur de la ciudad que a esa hora estaba atestado de gente. Raúl no lo podía creer. El efecto adrenalina hacía que no dejara de contar lo que había visto: el tramo final de una persecución policial que se había iniciado minutos antes en Pueblo Esther, sobre la ruta provincial 21. Lo más parecido a una precuela de la serie de películas de carreras callejeras "Rápido y furioso" que cualquier vecino rosarino pudiera presenciar.

"Los cinco (hombres) del 408 negro" a los que el testigo se refería eran, según los investigadores, parte de una banda que se dedicaba a cometer entraderas, robos a mano armada, atracos en zonas rurales, asaltos en pueblos y que también perpetró al menos un homicidio: el del comerciante Edgardo Giménez, de 34 años, el pasado jueves 30 de octubre a las puertas de su negocio en Granadero Baigorria. En aquel cruce de balazos uno de los delincuentes, Sebastián Alba, resultó malherido y murió horas más tarde (ver aparte). Tenía una condena a 7 años de prisión dictada en 2013. Los cinco que cayeron ayer eran sus cómplices. Hombres de entre 44 y 21 años, los más grandes con varios años con sus cuerpos tras las rejas. En el interior del auto los investigadores secuestraron dos pistolas calibre 9 milímetros, dos revólveres calibre 38, dos handys sintonizados con la frecuencia policial, precintos plásticos y varios juegos de patentes de autos.

Hampones viejos."Después de chocar contra el Daihatsu Cuore, el Peugeot 408 negro se inclinó como para tumbarse, pero no se dio vuelta. Uno de los tipos, que llevaba remera blanca, salió del auto corriendo como una liebre, pero enseguida llegaron los policías y lo detuvieron", explicó uno de los testigos en avenida San Martín entre Hilarión de la Quintana y Sánchez de Bustamante. Ese hombre fue identificado por fuentes de la pesquisa como Joaquín P., de 29 años, quien estuvo mencionado en el robo de la planta de Metalbo SRL de Ovidio Lagos al 6800 ocurrido el 21 de agosto de 2012.

Pero el más celebre de los que circulaban en el Peugeot era Néstor Fabián R., de 44 años. En los arrabales del hampa se lo conoce por el apodo de "El cumbia" y es de los que los policías llaman cañeros viejos. El hombre acumula dos condenas: una de 2003 a 4 años y medio de prisión; y otra de agosto de 2008 a cinco años de cárcel por una serie de robos a supermercados chinos, sentencia que quedó firme en mayo de 2011. El Cumbia terminó en La Redonda, pero en julio de 2012 salió de la prisión de Riccheri y Zeballos con permiso y ya no regresó. En el auto también viajaban Carlos Andrés D., de 28 años, con antecedentes por robo automotor; David Eugenio P., de 33; y Hernán Walter O., de 21 años.

Auto sospechoso. Martes, 10 de la mañana. Un Chevrolet Corsa asignado a la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), sin identificación visible, circulaba por la ruta provincial 21 en jurisdicción de la localidad de Pueblo Esther, a 15 al sur de Rosario. Los efectivos vieron un Peugeot 408 color negro con vidrios polarizados que en el medio del parabrisas llevaba una calcomanía del Gauchito Gil y sabían de un auto similar a ese vinculado a una veintena de hechos delictivos ocurridos en el sur de la provincia en los últimos meses, entre ellos el crimen del comerciante de Granadero Baigorria Edgardo Giménez. Otro, un robo calificado cometido el sábado pasado en la localidad de Soldini, donde se llevaron 5 mil pesos y varios teléfonos celulares. La chapa patente, NOB 073, era la misma que los testigos del homicidio en Granadero Baigorria habían descripto a los pesquisas.

Fue cuestión de segundos hasta que el conductor del Peugeot reconoció, por el espejo retrovisor, las facciones del policía que manejaba el Corsa. Fue entonces que comenzó técnicamente la persecución entre los dos autos con dirección hacia Rosario, carrera que se prolongó a lo largo de más de 20 kilómetros y a la que se sumaron vehículos y efectivos de Orden Público de la Unidad Regional II. Los vehículos atravesaron Villa Gobernador Gálvez y al cruzar el límite del arroyo Saladillo se internaron en lo profundo del sur rosarino, siempre con la constante del auto de los maleantes llevándole una considerable ventaja al Corsa policial.

Pero el operativo cerrojo ya había comenzado. "Un par de minutos antes de que el Peugeot llegara a Hilarión de la Quintana y San Martín, una camioneta de la policía dobló en la bocacalle y se atravesó esperando. Entonces apareció el auto negro que le llevaba como una cuadra a los patrulleros e hizo una maniobra como en la película Rápido y furioso. Para mí clavó el freno de mano para hacerlo colear, pero se le fue y se dio contra el Renault Duster que esperaba en el semáforo", explicó otro de los testigos.

Sorprendidos. También hubo confusión. "Yo circulaba por San Martín hacia el sur, es decir en sentido contrario, cuando en San Martín y Regimiento 11 (a dos cuadras de Hilarión de la Quintana) una chata de la policía se me quiso cruzar. No sé, habrá pensado que tenía que ver con estos tipos o se habrán confundido de auto. Decí que iba con las ventanillas bajas. Yo iba al banco Galicia", dijo el conductor, todavía asustado.

"La verdad es que a mí me sorprendió lo rápido que los detuvieron", le dijo el testigo Raúl a uno de los oficiales que actuaron en el procedimiento. "Trabajamos para eso y tuvimos suerte", respondió el vigilante. "Che, estás más gordo. No te había reconocido", le dijo socarronamente un experimentado policía a "El cumbia" R., a lo que el hampón le respondió entre dientes. Aunque los dos se entendieron. "Decí que los choros no aflojaron plomo (comenzaron a disparar). Porque esta cuadra (San Martín al 5500) estaba llena de gente y pudo haber sido una masacre", comentó otro testigo ocasional.

Una ambulancia debió asistir al conductor del Daihatsu color gris, quien quedó en estado de shock. Los detenidos, las armas y handys secuestradas, los testigos y el Peugeot 408 negro fueron a parar a la comisaría 15ª, donde las mujeres hacían fila para visitar a sus familiares privados de la libertad. Y comenzó el desfile por calle Sarmiento de autos y motos para saber si era cierto lo que decía la calle: que "El cumbia y su gente habían perdido en la 15ª.

Asalto y crimen en un negocio de Granadero Baigorria

El jueves 30 de octubre a la hora de la siesta, cuatro delincuentes ingresaron a “El palacio de la porcelana”, ubicado en San Lorenzo 1226, en pleno centro de Granadero Baigorria, con fines de robo. Los maleantes habían llegado en dos vehículos, uno de ellos un Nissan que dejaron abandonado en el lugar. En medio del atraco se produjo un feroz intercambio de disparos en el que el comerciante Edgardo Giménez, de 34 años, y el delincuente Sebastián Alba llevaron la peor parte. Giménez murió en la escena del crimen, donde quedaron alrededor de 30 vainas servidas. Alba, quien recibió impactos en el cuello, el abdomen, el pecho y un brazo, falleció la mañana siguiente en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Alba presentaba varios antecedentes penales y una condena a 7 años de prisión dictada en 2013. Sus cómplices huyeron en un auto color negro, similar al secuestrado ayer, y el Nissan abandonado por la banda en el lugar del hecho tenía un pedido de captura por haber sido robado en Villa Constitución.
 

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