Atletismo: la convicción de Balliengo para ser olímpico
Instalado en una de las habitaciones del hotel del Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) de Buenos Aires, el atleta rosarino Jorge Balliengo transmite tranquilidad, como si no lo hubiese alterado...

Viernes 30 de Marzo de 2012

Instalado en una de las habitaciones del hotel del Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) de Buenos Aires, el atleta rosarino Jorge Balliengo transmite tranquilidad, como si no lo hubiese alterado en lo más mínimo lo sucedido un día antes en el estadio municipal Jorge Newbery cuando alcanzó la marca mínima que lo llevó a los Juegos Olímpicos por segunda vez. "Sabía que iba a lograr la marca en cualquier momento", asegura el recordman sudamericano de lanzamiento de disco.

Balliengo lanzó el disco a 63,30 metros en su cuarto y penúltimo tiro, en el torneo disputado el miércoles en Rosario. Con esa distancia, superó la marca B (63m), que es la mínima exigida para clasificar a los Juegos Olímpicos. Esta es una clasificación opcional ya que si hay más de un deportista nacional que la consigue, irá a Londres el que logre la mejor marca. De todos modos, no existe atleta en el país que se encuentre en condiciones de dejarlo al margen.

"Pensaba llegar al Cenard el lunes, pero con lo del torneo me quedé en Rosario y menos mal que fue así", cuenta Balliengo, cuya convicción de que repetiría una participación olímpica trastocó con las dudas de otros a partir de los altibajos que tuvo en los últimos tiempos.

Pero Balliengo asegura que confiaba en clasificar a Londres a partir de que superó diferentes problemas personales que sufrió el año pasado y que causaron una merma en su rendimiento, entre otras cuestiones una intervención quirúrgica que le realizaron en diciembre.

"Dentro de mi planificación, asumí el 2010 como un año sabático, aunque nunca dejé de entrenar. Después tuve un buen comienzo en 2011, tirando 60 metros. Pero llegó la debacle, con un montón de problemas personales. Esas cuestiones me anularon por completo", señala el olímpico en Beijing 2008.

"Estaba mal y decidí hacer un replanteo y tratar otra vez de divertirme, de plantear cada entrenamiento como una competencia y que eso signifique una motivación. Fue así que empecé a tirar bien otra vez. Sabía que en cualquier momento iba a lograr la marca para llegar a Londres. Igual, la que estaba más confiada era Graciela (Scaglia, su entrenadora)", comenta el atleta de 34 años.

"Quería meter la marca, pero no era una obsesión. Es que ahora disfruto mucho más cada momento. También es cierto que siempre existe algo de ansiedad cuando sabés que estás en condiciones de conseguirla y no podés lograr la marca", agrega.

"Para clasificar también fue fundamental mi familia, en especial mi vieja, que en mis peores momentos me decía que ya iba a ser el de antes, porque ella tenía en claro los motivos por los que estaba mal", agrega el deportista, dueño del récord sudamericano de disco desde 2006 con 66.32 metros.

Minimiza el dato de que se convirtió en el primer rosarino que competirá en la disciplina de atletismo en dos Juegos Olímpicos. "No lo sabía. Me pone contento, porque ser el primero siempre es bueno. Tampoco le quiero dar demasiada trascendencia", señala Balliengo, que desde hace un tiempo comparte su etapa de atleta con la de entrenador de menores en el CRA (Club Rosarino de Atletismo).

Balliengo, que participará del campeonato Iberoamericano de Caracas (25 al 29 de mayo), habla de sus expectativas para Londres (27 de julio al 12 de agosto), sus últimos Juegos Olímpicos, a minutos de comenzar el entrenamiento vespertino en la pista del Cenard,

"Voy a tratar de hacer lo que hago siempre, que es tirar lo más lejos posible. Para eso necesito llegar en un buen nivel, tirando por arriba de los 60 metros, y también rogar que ese día se den las condiciones para lanzar esas mismas marcas. Mantener el promedio de mis lanzamientos sería un buen broche para mi carrera", sostiene.