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Atlético Nacional es un equipo que de local no los dejará hacer y deshacer a voluntad a los rojinegros

Si se trazara una curva de rendimiento de Atlético Nacional de Medellín en las últimas temporadas, el repaso seguramente dejaría bastante preocupado a Alfredo Berti a la hora de proyectar el partido.

Miércoles 12 de Febrero de 2014

Si se trazara una curva de rendimiento de Atlético Nacional de Medellín en las últimas temporadas, el repaso seguramente dejaría bastante preocupado a Alfredo Berti a la hora de proyectar el partido de mañana por el Grupo 6 de la Libertadores. No porque el rival copero de Newell's sea el Barcelona o Bayern Munich de Colombia, pero es un equipo que infunde respeto, sobre todo cuando juega en el Atanasio Girardot. Subido a ese escenario, con el cobijo de su gente, el conjunto dirigido por Juan Carlos Osorio ya dio sobradas señales de prepotencia para tomar de las solapas a quién se le ponga adelante. No sólo tiene seducción por no dejarle ni oler la pelota a su adversario de turno, sino que mantiene el atrevimiento y la potencia física tan habituales en los equipos colombianos. De todos modos, si Newell's no se deja envolver rápidamente por la temperatura ambiental que habrá en el estadio, está en condiciones de poner seriamente en riesgo la supremacía que ejerció el equipo paisa en los últimos años con la obtención de la Superliga 2012, la Copa Colombia 2012/13, y el Apertura y el torneo Finalización 2013.

En esta suerte de carta de presentación tampoco deja de ser sintomático que Atlético Nacional también haya cosechado elogios a la hora de mostrar su capacidad para reconvertirse colectivamente cuando algún contrario lo tuvo contra las cuerdas. En Medellín aseguran que el rótulo de Rey de Copas no le cayó del cielo gratuitamente. Al contrario. Lo tiene bien ganado. Basta repasar su palmarés internacional en el que relucen los títulos de la Copa Libertadores en 1989, de la Copa Interamericana en 1990 y 1997, y la Copa Merconorte en 1998 y 2000. También fue subcampeón de la Libertadores en 1995, de la Sudamericana en 2002 (cayó contra San Lorenzo), de la Recopa Sudamericana en 1989 e Intercontinental en 1989, final que perdió 1 a 0 contra el paradigmático Milán de Arrigo Sacchi en Tokio.

Por lo visto estirpe copera no le falta. Pero así como el actual Atlético Nacional no tiene en sus genes especular, tampoco este equipo responde fielmente a viejos romanticismos que alumbraron al fútbol cafetero en la época de Francisco Maturana. De aquella formación que condujo maravillosamente Pacho y que ganó la Copa Libertadores en 1989, hoy apenas se observan resabios en algunos exponentes de otras generaciones que supieron mantener la herencia de sangre futbolística. Por eso aquí es habitual escuchar que a la formación de Osorio se le descubre más músculo y planificación táctica, en detrimento del juego masticado y elaborado que siempre fue un sello de distinción del conjunto verdolaga.

Todos coinciden en que la etapa dorada que protagonizaron René Higuita, Iván Ramiro Córdoba, Albeiro Palomo Usuriaga, Leonel Alvarez, Mauricio Serna, Alexis García, el recordado Andrés Escobar, Faustino Asprilla o Víctor Hugo Aristizábal está tallada con letras de la más sublime grandeza en la historia de este club, que actualmente cuenta con el mayor respaldo económico del fútbol colombiano. Este presente de bonanza en el aspecto financiero tiene estricta relación con el aporte de la Organización Ardila Lulle, una empresa multinacional dueña del imperio de gaseosas en el país y de varios medios de comunicación.

No caben dudas de que Atlético Nacional será un escollo inquietante para Newell's. Ya de por sí una presentación copera siempre reclama de una mentalidad granítica y de un convencimiento para imponer un estilo, pero en este caso el rival también tiene lo suyo. Buenos valores en calidad técnica y táctica le sobra. También es capaz de alterarle el sistema nervioso a cualquiera, mucho más a este Newell's que no llega en la cresta de la ola de su rendimiento.

Desde que Osorio es el DT, hace unos 20 meses, se sabe a qué juega el equipo, pero no hay una base titular inamovible. Se sospecha que el DT levanta más la bandera por la mecánica del funcionamiento colectivo que por la imprevisibilidad de sus individualidades. En ese contexto, el único que mantiene inalterable la confianza de Osorio es Alex Mejía, un volante defensivo de corte y confección que habitualmente se ubica delante de la línea de cuatro. El resto es preso de las constantes rotaciones para encarar la ajetreada agenda.

Cuentan los periodistas medellinenses que hasta el año pasado variaba hasta el arquero. Un día atajaba el argentino Franco Armani, de paso fugaz por Central Córdoba, y en otro partido aparecía Luis Enrique Martínez. Pero en lo que va del 2014 modificó ese mecanismo y le dio más minutos en el arco a Martínez. Igual, dar en la tecla con la formación que recibirá mañana a Newell's es un misterio.

Lo que sí es altamente comprobable que cuando la presionan, la defensa colombiana es proclive a tomarse unos viajes que la conducen a la desconcentración. Toda una contradicción para el ideario futbolero de Osorio, quien alguna vez admitió públicamente tener una exagerada atracción por el orden para que su equipo pueda recostarse en el protagonismo. Siempre se alineó al discurso que asegura que defender bien presupone ganar en tranquilidad para después desequilibrar al rival.

Igual, no conviene quedarse sólo con las falencias de Atlético Nacional. Por supuesto las tiene, aunque también están a la vista sus potencialidades. En la defensa central, Steffan Medina y Oscar Murillo suelen complementarse criteriosamente aunque también muchas veces quedan descolocados. La zona de volantes combina dinámica y buena posesión con las trepadas de Alejandro Bernal y Sherman Cárdenas. También entra en el repertorio la pizca de inventiva que habitualmente le da Edwin Cardona para descubrir grietas o meter ese pase al vacío para las llegadas de Daniel Bocanegra o Farid Díaz, quienes en el Atanasio Girardot ofician más de turbinas que de laterales. Otro dato: los jugadores de Newell's deberán cuidarse concretamente de no cometer infracciones cerca del área de Guzmán y posibilitar que Edwin Cardona les muestre cómo se cuelga una pelota en el ángulo. Cualquier información al respecto preguntarle al legendario Farid Mondragón, quien lo sufrió en la goleada 3-0 que le propinó Nacional a Deportivo Cali por la 2ª fecha de la Liga Postobón 1.

La culminación de la mayoría de las jugadas que genera el equipo verde es cosa casi exclusiva de Jefferson Duque, quien además cuenta con la vigente ayuda goleadora de Juan Pablo Angel y el aporte promisorio de Orlando Berrío Meléndez. Luis Páez y Fernardo Uribe completan el menú de opciones con el que cuenta Osorio para darle más impronta al ataque.

Las sensaciones previas, que en el fútbol muchas veces no son ley por el efecto de los imponderables, indican que Atlético Nacional de Medellín será una seria amenaza para las ambiciones iniciales de Newell's en la Copa. De entrada, el equipo de Berti se topará contra un rival que por historia y presente no le dejará hacer y deshacer a voluntad. En la primera excursión que le impone el fixture, a Newell's le espera un partido no apto para dubitativos y que tampoco lo indultará de complicaciones.

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