Atletas sin límites
Armaron sus valijas, viajaron de Roldán y de Alvarez. El lugar de reunión: Terminal de Omnibus de Rosario. A las 0.30 de la madrugada del 15 de julio partirían con la alegría de interrelacionarse y con el esfuerzo que implica para ellos y sus familiares.

Martes 27 de Julio de 2010

Armaron sus valijas, viajaron de Roldán y de Alvarez. El lugar de reunión: Terminal de Omnibus de Rosario. A las 0.30 de la madrugada del 15 de julio partirían con la alegría de interrelacionarse y con el esfuerzo que implica para ellos y sus familiares. Iban convocados al entrenamiento en el Cenard de Buenos Aires. Paro sorpresivo de la UTA. Ahí notamos la ausencia de un ámbito donde entrenar en Rosario. Regreso sin gloria. A pesar de todos los obstáculos, estos atletas se entrenan sin tregua. Al no haber una política de Estado deportiva planificada y continua, los deportes de discapacitados (natación, bochas, etcétera) carecen de lugares y las condiciones específicas para ser desarrollados. El Cenard de Buenos Aires es un oasis donde personas de todos los niveles socioeconómicos, convencionales o con distintas capacidades, sin reparar en las diferencias, cultivan un nexo común: el amor por el deporte. Es un lugar de integración donde deportistas convencionales empujan sillas de ruedas de discapacitados, que practican esa u otra disciplina. Un hotel en su interior que los protege, un bar que los integra, un deporte que los une. Es un guiño de complicidad, donde los discapacitados sienten autoestima, aman su disciplina, que les devuelve una imagen: se sienten los gladiadores del deporte y orgullosos por representar a Argentina. Se ha logrado mucho en cuanto a la discapacidad, pero se está a mitad de camino. Antes, los deportistas con discapacidades no cobraban la misma beca que los convencionales, ni eran saludados por el presidente cuando iban a los Juegos Olímpicos. Esto se revirtió a partir del 2004. Existe un proyecto de ley del impuesto al consumo de la telefonía nacional. Este fue el sistema que solventó el Para-panamericano Juvenil Bogotá, Colombia, donde nuestros jóvenes argentinos regresaron orgullosos con sus 111 medallas.

Silvia Buonamico, silviabuonamico@yahoo.com.ar