ATE protestó en Plaza de Mayo contra las cesantías en el Estado
Jornada de lucha de la Asociación Trabajadores del Estado. Hubo cortes de calles en el microcentro porteño, sin que el gobierno aplicara el controvertido protocolo antipiquetes.

Jueves 25 de Febrero de 2016

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) concretó ayer su primer paro nacional contra la gestión de Mauricio Macri, con cortes de calles en el microcentro porteño (y otros puntos del país) a cargo de agrupaciones de izquierda y kirchneristas y sin que el gobierno aplicara el protocolo antipiquetes, que recibió además respaldo judicial.
  El reclamo de ATE se centró en los despidos de trabajadores que se registraron en el gobierno nacional, provincias y municipios desde el inicio de la gestión de Macri, además del pedido de “paritarias sin techo”.
  Se trató del primer paro de estatales contra el gobierno de Macri tras la puesta en marcha del polémico protocolo antipiquetes, que finalmente no se aplicó, luego de negociaciones con la conducción del gremio.
  ATE, por otro lado, había presentado un pedido de hábeas corpus para que no se implementara el nuevo procedimiento contra los cortes de calles, pero fue rechazado por la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y Faltas porteña, que ratificó su vigencia.
  Si bien contaba con el respaldo judicial, el Ministerio de Seguridad que lidera Patricia Bullrich no desalojó las calles aledañas a la zona de la Plaza de Mayo, donde se produjo la concentración principal, conformada por manifestantes de ATE, La Cámpora, Kolina, el Frente de Izquierda (FIT) y el Frente Popular Darío Santillán, entre otros.
  Sólo se registró una acción de la Policía Federal en avenida Corrientes y Callao, donde efectivos liberaron parte de la vía que se encontraba cortada desde las primeras horas de la mañana por militantes de partidos de izquierda.
  El secretario general de ATE, Hugo Cachorro Godoy, advirtió al respecto que el protocolo antipiquetes “es un instrumento inconstitucional” y consideró que el gobierno busca “intimidar”.
  “Lo cuestionamos (al protocolo)en su legalidad, por eso nos presentamos ante la Justicia”, sostuvo el dirigente gremial.
  Sobre el reclamo central por los despidos, Godoy subrayó que “el argumento de que eran ñoquis ni el propio gobierno lo sostiene” porque, subrayó, “han reconocido que lo que quieren es reducir personal”.
  Antes del inicio de la jornada de protesta, la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y Faltas rechazó una acción de habeas corpus preventivo contra el protocolo presentada por Bruno Martínez, miembro del consejo directivo de ATE Capital Federal.
  En el fallo, el tribunal resaltó que el manual aún no ha sido publicado en el Boletín Oficial, “lo que echa por tierra cualquier posibilidad de menoscabo a la libertad ambulatoria, que en definitiva constituye el bien jurídico tutelado por ley”.
  En primera instancia, la jueza Graciela Dalmas había ordenado medidas precautorias frente a la posible aplicación del protocolo, como pedir a Seguridad que las fuerzas del orden no portaran armas de fuego ni utilizaran balas de goma, pero quedaron sin efecto tras la decisión de los magistrados Marcela De Langhe, Pablo Bacigalupo y Fernando Bosch.
  En tanto, el juez de Menores Enrique Velazquez le pidió a Seguridad que explique qué medidas se adoptaron frente a otra acción de hábeas corpus presentada por organismos de derechos humanos.

Un reglamento con estreno fallido

El polémico protocolo antipiquetes experimentó ayer un estreno fallido en la ciudad de Buenos Aires, donde una movilización de trabajadores estatales enrolados en ATE, en el marco de un paro nacional, generó un caos de tránsito en el centro porteño.
  En realidad, la medida anunciada por el gobierno (en teoría, para evitar lo que finalmente ocurrió ayer) pasó prácticamente inadvertida, si no fuera por una única intervención policial por la mañana para desalojar un corte en la avenida Corrientes y Callao.
  Desde temprano, los manifestantes se fueron concentrando en sitios clave de la Capital Federal, como las inmediaciones del Obelisco y el cruce de 9 de Julio y la avenida de Mayo, donde se interrumpió completamente el tránsito, incluyendo el flujo de colectivos por los carriles del Metrobús (al menos hasta pasadas las 13).
  La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, una de las principales impulsoras del protocolo, se encontraba en el exterior y, según afirmó, delegó en su par porteño, Martín Ocampo, la aplicación de medidas tendientes a prevenir que la marcha de ATE afectara, como terminó ocurriendo, el derecho a circular libremente de miles de personas.
  Pese a que el gobierno porteño que lidera Horacio Rodríguez Larreta ya tiene a su cargo a la recientemente traspasada Policía Federal Metropolitana, las fuerzas de seguridad casi no entraron en acción y ni siquiera intervinieron para, al menos, guiar a los automovilistas que pugnaban por esquivar los cortes.
  En ese sentido, en avenida Belgrano y 9 de Julio los mismos piqueteros indicaron a los conductores que tenían que desviarse, e incluso trataron de ordenar el flujo de vehículos, frente a una pasiva actitud policial.
  Prácticamente nada cambió en comparación con anteriores jornadas de protestas callejeras en la Capital Federal, donde la circulación en la vía pública se tornó caótica para medios de transporte públicos y privados, en otra jornada de calor extremo.