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Ataque en Oroño y Lamadrid: "Mi hijo no mató a nadie, tengo testigos que lo pueden demostrar"

Familiares del procesado por mortal balacera contra combi con hinchas de Newell's dice que es inocente. "Coco no podía andar en moto porque lo operaron de la cabeza y esa tarde estuvo conmigo", dice el padre.

Lunes 29 de Septiembre de 2014

Cerca de las 21 del domingo 15 de diciembre de 2013, media hora después de un partido entre Newell's y Lanús, una combi Mercedes Benz con hinchas leprosos fue interceptada en bulevar Oroño y Lamadrid por dos jóvenes con camisetas de Central que, desde una moto, dispararon varias veces hacia el utilitario. En esa balacera murieron dos personas y días mas tarde la policía capturó a los presuntos responsables del doble homicidio. Uno de ellos es José Antonio Gásquez, recientemente procesado por el hecho y preso en Coronda. Aunque su padre Fabián asegura que "no estaba en la ciudad ese día y ahora está enfermo y debe operarse".

"Mi hijo no mató a esa gente. Ese día estuvo conmigo en un camping de Pueblo Esther y tengo testigos que lo pueden demostrar", argumenta Fabián Gásquez, para agregar que el muchacho "había tenido una operación hacía un mes y no podía andar en moto".

Discusión fatal. Aquella trágica noche iban en la combi rumbo a Buenos Aires 15 hinchas de la peña de simpatizantes "Vieja Amelia". José Leonardo Boladian, de 34 años, y Walter Palacios, de 39, murieron baleados en el ataque. En tanto, Solange Palacios, de 29 años y hermana de Walter, fue herida al igual que una niña de 9 años.

Las crónicas cuentan que todo empezó con una discusión unas cuadras antes, cuando pasajeros del minibús se insultaron con un joven que iba en una moto. Del utilitario se habrían bajado y se habrían cruzado un par de golpes con el motociclista al que le habrían robado una gorrita de Central. Minutos después, aparentemente la misma moto los interceptó y sus ocupantes —en ese caso dos— comenzaron a dispararles. Hubo más de once balazos.

Días después, a partir de dos llamados anónimos al 911, comenzaron a buscar a los hermanos Gásquez. José Antonio, apodado "Coco" y de 22 años, fue apresado en un allanamiento. Y una semana más tarde se entregó en Tribunales Luis Miguel, en libertad desde hace un tiempo por falta de pruebas suficientes.

Días atrás, una resolución judicial dictó la falta de mérito de Luis para seguir imputado. Sin embargo, en el mismo fallo su hermano Coco fue procesado como presunto autor de la balacera, por lo que llegará a juicio detenido (tras haber estado en la alcaidía de Rosario, ahora se encuentra en la cárcel de Coronda).

"El no fue". Fabián y Carina son los padres de los hermanos. Dicen que Luis "está trabajando, como siempre", y que toda la familia espera que Coco salga pronto de prisión.

Fabián trabaja en una empresa de remises y tiene un par de autos a la venta. Es fanático de Central aunque en su familia todos son de Newell's. "Mi hijo —sostiene— no mató a esa gente. No pudo ser él por dos cosas: ese domingo estaba conmigo en un camping de Pueblo Esther y tengo testigos que lo pueden demostrar. Y además él había tenido una operación hacía un mes y no podía andar en moto" (ver aparte).

En ese sentido, Gásquez dice que a su hijo le faltan varias partes del hueso occipital porque un mes antes lo habían baleado al querer robarle la moto. "Por ese tiro que le dieron en la cabeza lo operaron y apenas lo tocan tiene convulsiones. Si le hubieran sacado la gorrita o lo hubieran golpeado, como dicen que pasó antes de la balacera, se habría desmayado", afirma Fabián.

Sin embargo, la cuestión de su salud no parece ser tan grave para la Justicia ni para los médicos. El muchacho hace "una vida normal" en prisión. No obstante, a pesar de ello el abogado que lo representa gestiona algún beneficio a partir de su situación de salud.

Fabián sostiene que su hijo está "injustamente engarronado. Me pasé horas en Tribunales para que le movieran la causa a Coco. Con el otro no fue tan sencillo tampoco. Tuve que caucionar un par de autos viejos y con eso lo pude sacar", dice sobre un deposito de 60 mil pesos que hizo en Tribunales.

Fabián dice poder desarmar cada uno de los argumentos jurídicos por los cuales su hijo sigue detenido. "En casa —asegura— son todos de Newell's menos yo. Y cuando esta mujer Solange (herida en el episodio) dijo que el pibe (que tiró) llevaba una camiseta de Central, seguro que Coco no era. No podía ni andar en moto. Además, en la rueda de reconocimiento, ella no aseguró que fuera él quien manejaba la moto".

Pruebas. En ese sentido se refiere a lo hallado en los allanamientos en los que la policía buscó el arma y la moto. "Nunca hallaron el arma y nunca supieron si la moto era una enduro, una 125 o qué marca. La moto que encontraron cuando allanaron la casa de mi hijo ni siquiera era de él, sino de un pariente de la que era su mujer el año pasado".

Sobre el día de camping, Fabián asegura que "la jueza no citó a mis testigos y eso es comprobable. Eramos cinco quienes estábamos con él en Pueblo Esther", recuerda. También cuenta que "en el allanamiento a un búnker que había cerca de la casa de Coco se llevaron unos cargadores, pero no hallaron el arma. Y las camisetas que se llevaron de la casa de él y en donde yo vivía antes eran mías, hace años que las tengo. Encima, nadie lo reconoció en las rondas de personas del juzgado".

Pero la letra del expediente no sabe de la fe de un padre y dice que alguien ubicó a Coco en el lugar del hecho y por eso el joven está en Coronda. "A mi hijo lo apuntan mal, lo hacen cómplice y responsable del doble homicidio y él no fue. Tiene un par de antecedentes por robo, pero nunca mató a nadie", dice convencido Fabián en alusión a dos hechos de robo que en 2013 lo dejaron preso en la seccional 18ª por tres meses.

"Salió de la seccional sin una causa abierta. El pudo cometer errores, ha robado, ha fumado marihuana, pero no mató a nadie", dice Carina, la madre del muchacho preso.

Tanto Fabián como Carina sostienen que "las dos personas muertas también, de alguna manera, provocaron a quien los mató. Porque si ellos no se bajaban de la combi a pegarle a ese pibe, seguro que no les pasaba nada. No sabemos quién fue. Si no ya lo hubiéramos dicho", sostienen. Y vuelven a esperar porque insisten una y otra vez que "Coco no fue".

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