Domingo 02 de Marzo de 2014
Luego de explicar a una radio de la región la posible mecánica del accidente, el responsable de Seguridad de la empresa Atanor, Carlos Rodríguez, dijo que "este producto, que se usa en la actividad agropecuaria, es de muy baja toxicidad". Pero también refirió que su compañía contrató los servicios de Restec Argentina SRL, una empresa especializada en prevención de accidentes industriales, control de emergencias tecnológicas con materiales peligrosos, remediación de suelos y disposición de residuos.
Ante la consulta sobre la posibilidad de que el 2,4-D llegara a contaminar el curso del río Carcarañá sostuvo que "por la baja toxicidad del producto, y esto figura en la cartilla de seguridad del material, se diluiría muy fácilmente en el caudal del río. Pero para aclarar algún tipo de preocupación este producto no es tóxico, es como si se derramara leche en el río. Se puede llamar contaminación porque un producto ajeno está invadiendo un curso de agua, pero en este caso no es tóxico", redundó.
Estas declaraciones impactaron negativamente en los habitantes damnificados y en los vecinos de la región que en pocas horas viralizaron el audio en las redes sociales. Según las profusas expresiones volcadas en los sitios de internet la indignación se sustenta en la evidencia contundente de contaminación y afección del ambiente y la salud de las personas, la despreocupación de parte de las autoridades y la lentitud de la compañía en reparar el daño causado.
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