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Atacaron a balazos la casa y el auto del secretario adjunto de la Uocra Rosario

Trece disparos de una 9 milímetros despertaron ayer a la madrugada a la familia del secretario adjunto de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Sixto Irrazábal.

Viernes 02 de Agosto de 2013

Trece disparos de una 9 milímetros despertaron ayer a la madrugada a la familia del secretario adjunto de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Sixto Irrazábal. Tres de los tiros impactaron sobre el Volkswagen Bora del gremio que estaba estacionado frente a la casa del sindicalista y el resto directamente se incrustó en las paredes y la puerta de la vivienda, ubicada en Granadero Baigorria. Una de las balas terminó a los pies de la cama de la menor de sus hijas, una nena de 9 años, pero por fortuna el ataque no produjo heridos. Más tarde el dirigente no salía de su asombro ni se cansaba de asegurar que no sólo no tiene enemigos, sino siquiera oposición sindical.

El ataque, que se registró ayer, a las 2.30, en Moreno 269 de Granadero Baigorria, tuvo la apariencia de una amenaza o una intimidación, pero de hecho podría haber terminado con un resultado fatal.

Reunido con un grupo de delegados de la Uocra, y cuando de a poco se le empezaba a pasar el susto, horas después del atentado Irrazábal dialogó con La Capital.

"Todavía no lo pude pensar en frío, pero hasta ahora no tengo la menor idea de por qué pasó esto: yo no tengo enemigos y ni siquiera hay oposición en el gremio. No tuve problemas ni cuando tuvimos la intervención" en la seccional, dijo el sindicalista, quien fue reelecto como adjunto de la Uocra con una "lista de unidad" en diciembre último, a la que acompañaron "más de cuatro mil compañeros que vinieron a votar", destacó.

El dirigente recordó que se encontraba durmiendo cuando lo despertaron la alarma del Bora, propiedad de la Uocra, y una seguidilla de tiros.

Una de las balas atravesó la puerta de calle, también la interna del pasillo y la pared de la pieza de sus hijas (de 17 y 9 años), para terminar a los pies de la cama de la más chiquita.

El resto de los proyectiles se incrustó en la paredes, menos tres que perforaron el auto.

Apenas sucedido el ataque, Irrazábal y su familia radicaron la denuncia en la comisaría 24ª de Granadero Baigorria, que queda a pocos metros de la vivienda.

Más tarde, recordó el sindicalista, los efectivos policiales realizaron pericias de balística frente a su domicilio y el jefe de la seccional, Sergio Canteros, le prometió custodia.

En realidad, en los últimos tiempos los conflictos dirimidos a tiros se dieron en la Uocra Santa Fe, donde sólo en mayo pasado hubo varias balaceras contra la sede gremial, gremialistas y sus familias, aproximadamente un mes después de que la conducción nacional del sindicato resolviera intervenir la filial de esa ciudad por un plazo de seis meses.

Pero en este caso, Irrazábal opinó que el ataque debió ser obra de un "cobarde" o un "loco", al haber involucrado a su hogar. "Cualquiera me puede agarrar a mí en cualquier lado —dijo—, pero sin meterse con mi familia".

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