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Atacan a balazos a un empresario dentro de su auto para robarle

Fue en Callao y San Juan a las 14.50. Lo abordó un hombre joven cuando subía a su Audi y le disparó. Recibió un tiro en cada pierna. Al custodio de un comercio lo rozó una bala. El ladrón huyó.

Miércoles 12 de Septiembre de 2012

Un empresario de 57 años recibió dos tiros en un intento de robo en calle Callao a la altura del 1050. El ataque se produjo ayer a las 14.50 cuando Carlos Passserini, propietario de una industria del rubro plástico, fue abordado por un hombre joven que se acercó a su Audi negro y le disparó al menos cuatro veces con la aparente intención de sustraerle un maletín con dinero. El intento de robo fue impedido por un efectivo policial, que resultó herido cuando puso en fuga al ladrón.

El empresario recibió dos tiros de una pistola calibre 9 milímetros, uno en la derecha a la altura del muslo y el otro en la izquierda, en la pantorrilla, lo que le produjo una fractura. "Estaba muy asustado pero cuando le pusimos suero se recuperó y pudo hablar. Lo llevamos al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez y posiblemente sea operado", sostuvo un paramédico que acudió al lugar al momento del hecho. "Perdió mucha sangre, no menos de dos litros, y en el interior del auto había un lamparón sobre la butaca", acotó.

Tres ramos de fresias. Los hechos se sucedieron vertiginosamente.Carlos Passerini acostumbra comprar flores para su casa en un negocio de Callao entre San Juan y San Luis. Ayer lo hizo sin percatarse de que, según testigos, una moto japonesa con dos individuos lo seguía por San Juan. Al llegar a Callao el empresario dobló y se detuvo a la altura del 1050. Habitualmente estaciona el auto en la vereda del galpón en que funciona la Cooperativa de Flores. Esta vez no fue la excepción. Descendió y compró tres ramos de fresias en el negocio de enfrente y volvió a su auto.

En ese momento, un hombre de unos 35 años, empuñando una pistola lo abordó y le exigió el maletín. Carlos intentó poner primera para arrancar cuando el ladrón disparó, al menos tres veces dentro del habitáculo del Audi, patente HWM 358. El auto se desplazó unos cinco metros hasta quedar en la entrada del galpón de la cooperativa.

Al escuchar las detonaciones y percibir el movimiento, un agente policial que custodia el tinglado salió y dio la voz de alto al maleante, quien salió a la disparada y cubrió su fuga a los tiros, hiriendo al agente en el estómago con el roce de una esquirla. Las primeras pericias detectaron una decena de vainas servidas en el asfalto y sobre las dos veredas.

Al llegar a la esquina, el asaltante saltó sobre la moto que lo aguardaba y junto a su cómplice , "un muchacho joven con casco", huyeron por San Juan.

Passerini fue trasladado inmediatamente al Heca. Beatriz, su esposa, llegó enseguida al lugar. "Estamos seguros de que lo querían robar. Tiene cuatro heridas a la vista y es posible que lo intervengan pero está bien. El siempre anda con una cartera de hombre en la cual lleva sus cosas pero ahí nunca hay plata y además no venía del banco. Sí mantuvo reuniones de trabajo por la tarde", le dijo a LaCapital. Una versión indicó que en la cartera llevaba una suma cercana a los 10 mil pesos pero la policía no lo confirmó.

Al quirófano. Por la noche el médico Héctor Pellegrino, del Heca, dio cuenta del estado del paciente. "Es posible que deba ser operado de ámbas piernas, ya que si bien no corre riesgo de vida las lesiones son importantes". El empresario fue trasladado a un sanatorio privado.

Una moto verde. Los testigos ocasionales dijeron que de la moto "verde y no muy grande" bajó el ladrón con el arma en la mano cuando vio que el auto estaba detenido y esperó que su víctima accediera al auto para abordarla. "Luego subió a la moto tirando tiros contra el policía pero el custodio no respondió. En ningún momento hubo intercambio de disparos", señaló uno de ellos.

"Carlos siempre compra acá. Tiene unas cabañas en Córdoba y justo me invitó a conocerlas. Charlamos un rato y cruzó a su auto. En eso escucho los tiros. Todos nos asustamos y nos fuimos al fondo del negocio", dijo el encargado del comercio donde el hombre había hecho su compra. "Se escucharon como dos tandas de tiros, unos tres o cuatro de golpe y unos tres o cuatro más un segundo después", sostuvo otro empleado.

A las 16.30 acudieron en busca del vehículo importado la esposa y uno de los hijos del empresario. Estaban tranquilos. "El está bien", decía la mujer, confiada.

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