Domingo 26 de Julio de 2009
Los astronautas que arribaron a la estación orbital a bordo del transbordador Endeavour cambiaron las baterías del complejo espacial durante una caminata inusualmente larga en la que debieron moverse lentamente y hasta quedarse quietos por momentos para evitar nuevos problemas con los trajes como los que obligaron a terminar una salida anterior, que acumularon demasiado dióxido de carbono.
Christopher Cassidy y Thomas Marshburn se las arreglaron para instalar cuatro baterías nuevas, a pesar de moverse a ritmo lento. Por segunda salida consecutiva, Cassidy tuvo anteayer una elevación de los niveles de dióxido de carbono dentro de su traje, pero el problema no empezó hasta que habían concluido su tarea, cerca del final de lo que resultó ser una caminata de siete horas y 12 minutos. El control de la misión les había pedido a los astronautas que fueran despacio hacia el extremo de la estación donde necesitaban trabajar.
Fue difícil lidiar con los tornillos endurecidos y los dos se tomaron su tiempo al quitar las baterías de nueve años de antigüedad y enchufar las nuevas.
Cassidy había salido al exterior de la ISS el miércoles último y se movió tan rápido que el cartucho de limpieza de aire de su traje no pudo llevarle el ritmo. Como resultado, el dióxido de carbono aumentó y obligó a terminar la caminata antes de tiempo.
Cuando anteayer había transcurrido seis horas y media de trabajos en el exterior de la ISS, el control informó que los niveles de dióxido de carbono estaban aumentando levemente en el traje de Cassidy y les comunicó a los astronautas que debían terminar pronto.
Las seis nuevas baterías que han instalado los astronautas en dos caminatas deben almacenar la energía que recolectan paneles solares en uno de los extremos de la estación espacial. Cada una cuesta 3,6 millones de dólares. l (AP)