Edición Impresa

"Aspiramos a hacer una música sin etiquetas", dice Santaolalla

“Estoy muy entusiasmado con la idea de tocar en Rosario", asegura el músico líder de Bajofondo, banda que fusiona rock , tango, milonga, folclore hip hop, electrónica y jazz. 

Domingo 18 de Agosto de 2013

“Estoy muy entusiasmado con la idea de tocar en Rosario, sobre todo en un teatro maravilloso como El Círculo, en el cual toqué con Arco Iris. Además, en estos días tan duros para la ciudad, es bueno poder llevar un poco de alegría y de música”. Gustavo Santaolalla habla sin pausa, con la pasión y la vehemencia de los que trabajan mucho. Siempre embarcado en diferentes proyectos, entre discos y música para películas, su última criatura es “Presente”, el nuevo álbum de Bajofondo, el combo de argentinos y uruguayos que nació como un experimento y ahora se consolida como una banda con sello propio. El grupo que se completa con Juan Campodónico (guitarras y programaciones), Luciano Supervielle (piano), Martín Ferrés (bandoneón), Javier Casalla (violín), Gabriel Casacuberta (contrabajo), Adrián Sosa (batería) y Verónica Loza (VJ y coros) se estará presentando el próximo viernes en El Círculo. Allí mostrará en vivo su particular fusión de rock, tango, milonga, folclore, hip hop, electrónica y jazz, lo que Santaolalla define como “música contemporánea del Río de la Plata”.

   En charla con Escenario, el dos veces ganador del Oscar habló de la evolución de Bajofondo y del largo camino hacia su último disco. También explicó por qué apoya abiertamente la gestión de Cristina Kirchner y defendió las abultadas cifras que el gobierno nacional le paga a algunos artistas.

   —”Presente” marca varias diferencias con respecto a su antecesor, “Mar dulce”. En primer lugar podemos decir que no tiene cantantes invitados. ¿Por qué dieron ese giro?

   —Este disco era muy importante para nosotros, porque coincide con que la banda cumple diez años y viene desarrollando un lenguaje musical muy propio. Tardamos dos años y medio desde que nos pusimos a hacer el disco, pero en realidad nos llevó diez años, porque no lo hubiésemos podido plasmar una década atrás. Bajofondo empezó como un proyecto de laboratorio, con Juan Campodónico y yo en un estudio sampleando y programando. El éxito que tuvo nuestro primer disco nos incitó a armar un grupo de gente para tocarlo en vivo, y mucho de lo que era programado pasó a ser tocado. Cuando se unió Adrián Sosa en la batería la música cobró un carácter mucho más orgánico. En nuestro segundo álbum (“Mar dulce”) tuvimos muchos invitados, pero para “Presente” sentimos la necesidad de ratificarnos como el grupo que ya somos, y por eso abordamos el disco con ciertas premisas: una era hacer el álbum sin invitados, por primera vez cantamos todos en la banda. También queríamos que el álbum tuviera un carácter medio conceptual, que no fuera una colección de tracks como los trabajos anteriores. En este disco hay una especie de unidad, es como una película imaginaria.

   —Lo que llama la atención es que el disco conserve cierto pulso bailable, que es algo que, en busca de un estilo propio, se podría haber perdido.

   —Para nosotros el baile siempre ha sido importantísimo. Los géneros que abordamos, como el rock, el hip hop, el tango y la milonga son todos géneros bailables. Con el advenimiento de Astor (Piazzolla) el tango se transformó más en una música de concierto, y los que vinieron después de él cayeron en piazzollismos sin tener el genio de Astor. Por eso nosotros siempre rescatamos a otro grande que es Eduardo Rovira, un modernista, y también rescatamos a D’Arienzo, que es el rey del compás. Nuestra música tiene una mezcla de todo eso, más 40 años de rock nacional que también son parte de nuestra identidad.

   —Vos renegás de la etiqueta “tango electrónico”. Sin embargo ustedes definieron ese estilo de alguna manera. ¿Cómo fue evolucionando el género?

   —Cuando nosotros empezamos, por las características de nuestro primer álbum, con samples y programaciones, entramos dentro de la movida del tango electrónico. Ese género existe hoy en día, existen bandas que hacen tango electrónico, pero lo que hacemos nosotros abarca muchísimos estilos. Lo que pretendemos hacer es una música nueva y contemporánea del Río de la Plata. La música de Bajofondo sólo se podría definir como música de Bajofondo. Salvando las distancias, y con el mayor de los respetos, los Beatles hacían una música que de pronto podía ser de carácter hindú, de música clásica, de soul o de R&B, y sin embargo siempre eran los Beatles. Nosotros aspiramos a hacer una música sin etiquetas.

   —¿Alguna vez se sintieron incomprendidos o malinterpretados?

   —No. Lo más importante es lo que pasa con la gente. Lo demás son definiciones que la prensa, los medios y el mismo negocio discográfico tratan de imponer. Nosotros tocamos en todo el mundo, tenemos más de diez giras por Europa, todas muy extensas. También hemos tocado tres veces en China y ahora vamos por cuarta vez a Corea. En todos lados la gente reacciona de una manera alucinante con nuestra música. Y eso es lo mejor que te puede pasar, porque a la música no hay que comprenderla, hay que sentirla. Además, toda persona que escucha a la banda se da cuenta de qué lugar del mundo venimos. Aún cuando toquemos un ritmo que tenga que ver con el soul o con el rock siempre está pasado a través de los ojos de gente que viene de esta parte del planeta.

   —Vos apoyás la gestión de Cristina Kirchner. ¿Qué es lo que te seduce de este gobierno?

   —Yo siempre he dicho que mi “ista” es de artista. No pertenezco a ningún otro “ista”. Por otra parte vengo de una generación especial, que me llevó en determinado momento a tener que irme de acá, en el 78. Tengo buena memoria de esos años y también de diez años atrás, cuando un presidente se tuvo que ir en helicóptero y la gente no podía sacar su plata de los bancos. También me acuerdo de cuando le debíamos al Fondo Monetario Internacional, cuando en las reservas había muy poco dinero, cuando no existía la asignación universal por hijo ni el matrimonio igualitario. Hay muchas cosas muy positivas que han ocurrido en la gestión de Néstor Kirchner y en la de Cristina. No considero que sean gobiernos perfectos, y sé que tienen errores, por supuesto, pero también sería bueno tener una oposición inteligente. Sería genial. Si lo único que tiene para comentar la oposición son cosas malas, ese discurso en sí mismo ya me hace dudar de lo que tengan para decir. Y a veces se llenan de ese discurso porque no tienen nada para decir realmente. Si cualquiera de la oposición me podría asegurar que si ellos estuvieran en el poder todos en el gobierno serían eficientes y ninguna persona tendría el problema de no ser la más correcta, yo me quedo escuchándolos tres días sin dormir y por ahí hasta los voto. Pero me parece que sería un necio cualquiera que dijese que si ellos estuvieran en el poder no adolecerían de ese tipo de problemas.

   —¿Te referís a las denuncias por corrupción y lavado de dinero?

   —Hablo de todo. Dentro de un grupo que gobierna puede haber gente que piensa y actúa de distinta manera. Eso es normal y le pasaría a cualquiera. Cuando eso se toma como un punto de crítica me parece que no es válido. Lo mismo pasa con la contratación de los artistas por parte del gobierno. A mí me parece perfecto que a los artistas argentinos los contrate el gobierno, éste o cualquier otro, y que se les pague bien. En la época de los militares a mí me paraban por la calle y me preguntaban “¿Usted de qué trabaja?”. Y yo les decía: “Soy músico”. “No, pero de qué trabaja”, me volvían a preguntar. Los músicos, los artistas, los plásticos vivimos de lo que hacemos. Y muchos de nosotros, lo que hemos logrado, lo logramos a base de mucho sacrificio. Que alguien publique los cachets que cobran los artistas como si eso fuera un pecado o un acto delictivo es terrible. Mostrar una copia de un contrato de un artista argentino importantísimo como si fuera la prueba de un delito me parece abominable.

   —Pero hay cifras de muchos ceros...

   —Mirá, si a mí me dicen cuánto cobró Charly (García) por tocar en la Plaza de Mayo siempre te diré que es poco. Es una persona que ha dado tanto, tanto. También recuerdo que una publicación puso el cachet que un hermano mío como León Gieco cobró en la expo Zaragoza (en 2008). El tipo que escribió eso ni sabe que de ese cachet tenés que pagar pasajes, músicos, etc. Además pusieron que con esa plata se podrían haber alimentado no sé cuántos niños. Eso es patético, y demuestra una línea de pensamiento con la cual no concuerdo para nada. Sé que mucha gente estará en desacuerdo y pensará que está mal que los artistas cobren por tocar. Yo sé lo que nosotros hacemos muchas veces sin que la gente se entere y sin cobrar un mango. Y eso no sale publicado. Todas esas cosas generan en mí una postura ante la vida, no sólo frente a un gobierno. Además, como tengo la suerte de viajar mucho por el mundo, puedo ver las cosas de una manera diferente a la gente que está acá, bombardeada todo el día con cierto tipo de información.

   —¿Te puede jugar en contra que te tilden como un “artista K”?

   —No porque no lo soy. Nunca me han tildado, y a León tampoco, y él también coincide en algunos puntos con el gobierno. Igual hay gente que está en el negocio de la polarización. Esa gente que habla de unir a las dos Argentinas es precisamente la que trabaja con todas las ganas para dividirla. Pero yo he vivido bastante y tengo memoria. No soy K para nada, soy un músico argentino que tiene su manera de ver la realidad.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS