Edición Impresa

Aspiraciones cosmopolitas estrelladas en la terraza

"Las insoladas", en El Cairo. El director Gustavo Taretto acompaña hoy el estreno de su película en la que evoca los sueños de seis chicas de los 90 al ritmo de la salsa.  

Miércoles 17 de Septiembre de 2014

Cada época deja marcas en la piel, y para el director Gustavo Taretto, el sol y todo lo que lo rodea -bronceado, playas, cirugías, placer, viajes al Caribe- fue la de los 90, donde esos signos, a su vez, remiten a lo "superficial" de aquellos objetivos. Así lo refleja en "Las insoladas", la comedia que abre los festejos por los cinco años de la inauguración de El Cairo Cine Público (ver aparte).

La película, que además se estrena comercialmente mañana, es el segundo largometraje de Taretto, autor también de la exitosa "Medianeras", y está protagonizada por Carla Peterson, Luisana Lopilato, Marina Bellati, Elisa Carricajo, Maricel Alvarez y Violeta Urtizberea. Interpretan a seis amigas que harán lo imposible por cumplir el mandato de aquella década y viajar al Caribe aunque antes tengan que dejar la piel sobre la membrana asfáltica de una implacable terraza porteña.

—¿Por qué elegiste una terraza como locación?

—Es un espacio que me resulta interesante en el que trabajar. En casi todas las cosas que desarrollo la ciudad tiene un protagonismo importante, pero en este la ciudad es clave, y en particular me interesó la terraza, un espacio que pertenece y no pertenece a la ciudad. Por otro lado me interesó la década del 90, con toda su fascinación por el sol como símbolo de estatus y placer. Esa década que recuerdo como una época superficial, en la que la gente creía algo que no era. Y los valores que se pusieron de moda en los 90, los valores del éxito inmediato y esta fascinación que de golpe tuvo la clase media por salir a cualquier clase de destino producto del 1 a 1.

—¿Cómo te imaginás a "Las insoladas" hoy?

—Hoy hay otros valores que la película podría reflejar, pero "Las insoladas" creo que sólo existieron en esa época porque hoy hay un punto de partida que es que, en relación al sol, hay muchas advertencias y conciencia respecto del daño que ocasiona. (Esa época) Es el apogeo de las camas solares, de broncearse compulsivamente. Las insoladas como tal, es una etapa superada. O esto de que su vida sólo iba a ser feliz si pasaban 15 días en el Caribe. Hoy son otras las preocupaciones, hay otros temas que están en la agenda antes que poder viajar al exterior.

—¿Cómo cuáles?

—No sabría decir cuáles, pero creo que los objetivos de las seis chicas hoy no existen. Pensá que la película está construida en una época en que los diarios estaban copados de paquetes turísticos. Y hoy lo que encontrás en los diarios son electrodomésticos en cuotas. Como que cambió el paradigma. Nunca me puse a pensarlo porque la película intenta reflejar una década. Seguramente (hoy) hay valores de amistad, de grupo que se repiten, con sus singularidades y con los cuales se pueden identificar hoy las chicas. Pero el contexto (de "Las Insoladas") es el Ski Ranch, Liz Fassi Lavalle, lo que salía en esos momentos en la revista Gente. Hoy los paradigmas de los chicos son los héroes de la saga "Crepúsculo", que son todos pálidos. Es lo opuesto, la moda es la palidez.

—Igual que en "Medianeras", volvés a reflejar un micromundo y unos personajes aislados por los límites de un edificio, pero que de todas maneras buscan una salida...

—Es así, en "Medianeras" son dos protagonistas que intentan escapar del monoambiente y acá son seis chicas que se quieren escapar de una isla de cemento. La terraza siempre la tomé como una isla, la de Cuba, pero de cemento. Es verdad que hay una idea muy fuerte en lo que hago con respecto a la ciudad. El escenario también es protagonista de alguna manera y en "Las insoladas" tiene un fuerte protagonismo porque es el límite que ellas tienen y el lugar del que quieren escapar. Además es una terraza típica de los 90, antes de ese boom inmobiliario del salón de usos múltiples, pileta, solarium. Es una terraza no transitable que ellas se inventan como un espacio de recreación y allí se comportan como en el Caribe, como si la membrana fuese arena blanca. El sol estaba asociado a una idea de estatus. El que estaba bronceado en agosto era porque había ido a Europa, o jugaba al golf o se había ido a esquiar. Los aspiracionales cambiaron de los 90 a los 2000. Ese paradigma de sol como modelo de éxito es claramente de los 90.

—¿Cada época deja su marcas aspiracionales en la piel? ¿El tatuaje o el piercing lo son?

—Claro, cuando se establecen los paradigmas, y uno los valora y los aprueba, hace todo para entrar en ese circuito. Incluso las chicas quieren ser parte de la fiesta de los 90. Igual pasó con el tatuaje, sólo que al principio la gente hizo algo para diferenciarse, y hoy los que se diferencian son los que no están tatuados. Pero sí, existen marcas en la piel según la década. La de los 90 seguro que fue el sol o también el principio de las cirugías y el botox y la eterna juventud.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario