Domingo 14 de Febrero de 2010
Fuegos artificiales y festejos llenos de color y música marcaron el primer minuto de hoy la llegada del Año Nuevo a China, donde, según su calendario lunar, comienza este 14 de febrero el año del Tigre.
Para esta tradicional fiesta en que la pirotecnia y las linternas de papel son protagonistas se esperan más de 2.500 millones de desplazamientos de personas que viajan a reunirse con su familia. Como cada año, en el menú típico destaca la yiaozi, una especie de empanadilla china que recuerda por su forma a las monedas y por ello se cree que da buena suerte.
El intercambio de felicitaciones y buenos deseos hace que los tres principales operadores de telefonía móvil del país esperen superar los 18.000 millones de mensajes de texto que se enviaron en la festividad de hace un año.
Más sobria fue la bienvenida al año del Tigre tributado antes por el primer ministro Wen Jiabao, quien llamó a la persistencia en "acelerar el ajuste estructural de la economía y trabajar mejor por dar una respuesta a la crisis financiera internacional".
Advertencia oficial. El primer ministro Wen Jiabao advirtió a su pueblo que mantenga una "mente sobria" ante los desafíos de cara al nuevo año.
"En el 2010, China afrontará una situación más complicada, tanto en el interior como en el extranjero", reportó la agencia estatal de noticias Xinhua, citando a Wen.
La gente debe “mantener una mente sobria y preocuparse más de no quedarse atrás”, agregó.
El líder chino también indicó que debe darse prioridad al desarrollo económico como tema central y hacer un mejor trabajo para responder a la crisis financiera.
China elevó el nivel de sus reservas bancarias por segunda vez este año anteayer, atemorizando a los mercados financieros en la víspera de su feriado al mostrar que intenta reducir los préstamos y la inflación.
El gigante asiático registró un crecimiento económico de 8,7 por ciento el año pasado, lejos la cifra más sólida que cualquier otro país, aumentando la demanda en varios sectores, desde el cobre chileno hasta los minerales ferrosos de Australia.
El gobierno está intentando mantener el equilibrio entre la necesidad de crecimiento económico para crear empleos en el país de 1.300 millones de personas y no dejar que la economía se sobrecaliente y dispare los costos de productos básicos y la vivienda para los residentes.
“Los precios están subiendo y los clientes están preocupados por la inflación, pero hoy bajé los precios para poder ir a casa temprano”, dijo Li Chunmei, un vendedor de vegetales en Pekín.
El presidente Hu Hintao, en contraste, pasó el viernes visitando a inversionistas taiwaneses en la sureña provincia de Fujian.
Los taiwaneses han invertido miles de millones de dólares en China desde que comenzó la distensión entre ambos bandos en la década de 1980, impulsada por la cultura e idiomas comunes.
China y Taiwán han gobernado por separado desde que una guerra civil terminó con la victoria del Partido Comunista en 1949.
Las relaciones mejoraron más tras la elección en el 2008 del presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, un político pro China que firmó una serie de importantes acuerdos comerciales y turísticos con Pekín.
“Intentaremos hacer todo lo posible para beneficiar a nuestros compatriotas taiwaneses, y honraremos nuestra palabra”, dijo Hu a los inversionistas de la isla, según informó Xinhua.
Pekín dirigió su enojo a Washington por su decisión de vender armas a Taiwán, en lugar de hacer reproches a la isla autogobernada democráticamente, siendo cuidadoso de no dañar las relaciones y su eventual meta de reunificación.
En Pekín y en la capital comercial, Shanghái, las calles retumbaban con los espectáculos de fuegos artificiales y el sonido de los petardos, que se creen ahuyentan a los malos espíritus y animan al dios de la riqueza para que vaya a cada hogar.