Jueves 04 de Abril de 2013
"Si llueven 400 milímetros en pocas horas no hay ciudad que aguante, ni en el país, el Primer Mundo ni en ninguna parte", afirmó ayer el secretario de Obras Públicas municipal, Omar Saab.
Aun así, aseguró que en Rosario ya se ejecutan varias obras para evitar inundaciones (el Aliviador III y el secundario La República), mientras que otras están en proceso de adjudicación (los Emisarios VII, de barrio Industrial, XXVII y XXVIII, y los desagües pluviales de Nuevo Alberdi Oeste).
De todos modos, admitió que faltan cosas y que, frente a un fenómeno meteorológico similar al de diciembre pasado, "a lo mejor no habría manera de evitar el mismo problema".
Básicamente, porque el principal inconveniente no fue tanto la cantidad de agua caída en un mismo día, sino en los previos, lo que dificultó el escurrimiento porque "se había colmado la capacidad de absorción". Sin contar con el efecto de impermeabilización que generan las grandes superficies urbanizadas en toda la cuenca del Ludueña.
Reparos. El que puso en duda la afirmación de que las obras avancen a tan buen ritmo es el presidente de la vecinal de Empalme Graneros, Osvaldo Ortolani.
"De la primera etapa del Aliviador III lo único que se hizo en cuatro meses fue poner la tolva y entubar 16 metros", dijo, sin contar con que "se llevan perdidos tres años desde que se licitó".
Y alertó que, de la segunda etapa, "que es la que eliminaría los riesgos de inundación, ni siquiera están hechos los estudios".
Para Ortolani, "el nivel de seguridad en la cuenca baja del Ludueña" cayó estrepitosamente en los últimos años por "falta de obras y el avance desmedido de las urbanizaciones en el noroeste del Gran Rosario".
Por eso, el dirigente advirtió que, antes o después, volverán las inundaciones a Empalme Graneros si no se aceleran las obras que "llevan años de atraso".