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Asesinaron a puñaladas a un joven en el corazón del barrio La Lata

Fue identificado como Sebastián David Castro. Sus allegados hablan de un ataque pasional. Por el caso hay dos hombres presos y sus familiares acusaron a la víctima de un intento de robo.

Sábado 21 de Enero de 2012

A Sebastián David Castro, de 28 años, lo mataron de varias puñaladas ayer por la mañana en la cortada Cuzco (Paraguay al 3200), en el corazón de la villa La Lata. El muchacho fue atacado por dos hombres que, armados con cuchillas, le provocaron heridas en las piernas, los brazos y el tórax. Ayer a media mañana todavía podía seguirse por el pavimento el reguero de sangre que dejó la víctima desde la vivienda identificada con el número 1472 del mencionado pasaje hasta calle Paraguay. Algunos vecinos indicaban que Castro fue socorrido por una mujer que lo ayudó a llegar a ese lugar. Y otros habitantes de la zona indicaron que fueron los propios matadores quienes lo arrastraron al cruce de calles donde lo dejaron agonizante. Como sea, Castro murió antes de llegar al Hospital de Emergencias.

Fuentes allegadas a la investigación, en manos del juez de Instrucción Gustavo Pérez de Urrechu, comentaron que el lugar donde mataron a Castro fue una vivienda de Cuzco 1472. Cuando la policía llegó a ese lugar, la escena del crimen había sido completamente baldeada. Tanto el interior de la casa como la vereda e incluso las manchas de sangre sobre el pavimento, habían sido sometidas a baldazos con agua y cloro.

Móviles diferentes. Sobre el móvil del homicidio hay dos versiones contrapuestas que exponen lo confuso de lo sucedido. La mujer que estaba junto a Castro indicó que aproximadamente a las 4 de la mañana la víctima salió de su casa de Cuzco 1536 y fue a un quiosco para comprar cerveza. Y que en ese contexto fue atacado.

Del lado de los matadores hablaron de una tentativa de robo y una defensa en estado de emoción violenta del hombre muerto. "El rastrero (por Castro) se metió en la casa de mi abuela y la empezó a ahorcar. Estaba súper drogado y quería plata para la droga. Decí que mi abuela estaba con una nieta de dos años que empezó a llorar y ahí se metieron mi tío y un cumpa y lo acuchillaron por rastrero. Así fue. A los rastreros hay que matarlos", explicó una jovencita, familiar de uno de los acusados por el crimen, usando la jerga callejero-delictiva que habla del ladrón de poca monta que no tiene códigos.

Acusados del homicidio fueron detenidos Gerardo Fabián P., de 41 años y domicilio en Cuzco 1478; y Florencio Orlando Chiche A., de 32 y residencia en el 1472 de la misma calle. Ambos tenían en su cuerpo manchas de sangre y el último un corte en una de sus manos. Además, tres familiares de los detenidos fueron puestos tras las rejas acusados de encubrir el homicidio ya que fueron quienes lavaron la escena del crimen: Sergio Ramón P., de 39 años, y Helena Dora B., de 67 (hermano y madre de Gerardo P.) y Rosario Magdalena L., de 72, mamá de Chiche.

De visita. Cuzco es un pasaje de un par cuadras abierto cuando se hizo la urbanización de villa La Lata. Allí se produjo el asesinato que tiene dos relatos diferenciados. Según pudo reconstruir la policía, ayer a la madrugada Sebastián David Castro, quien residía en la zona sur de la ciudad, se dio una vuelta por la casa de su amiga Roxana, en un pasillo de Cuzco 1536, entre Paraguay y Presidente Roca, al lado de un quiosco de drogas desbaratado por efectivos de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones de provincia el 19 de octubre pasado.

Según los dichos de Roxana, pasadas las 4 de la mañana Castro salió de su casa a comprar una cerveza y caminó hacia el 1400 del pasaje, en dirección a calle Corrientes. Sin saberlo, el hombre caminaba hacia el matadero. En sus dichos la mujer incorporó a las hipótesis de investigación la variable pasional. Indicó que escuchó gritos desde su casa, a unos 70 metros de la escena del crimen, y que fue hasta el lugar. Entonces dijo ver a Gerardo Fabián P. y Florencio Orlando A. dándole rienda suelta a las cuchillas sobre la humanidad de su amigo. El relato culmina con la víctima agonizante y ensangrentada en la bocacalle, junto a un contenedor de basura.

De otro lado, el discurso de los familiares de los detenidos por el homicidio colocan a Castro junto a Roxana en la escena de un robo. "Le patearon la puerta a mi abuela y (Castro) la empezó a estrangular", dijo la muchacha que se presentó como familiar de uno de los acusados. Gerardo Fabián P. y Florencio Orlando A. viven casa por medio. "Ella (por Roxana) lo socorrió y lo ayudó a llegar hasta Paraguay y Cuzco", indicó esa muchacha.

Ese relato fue puesto en duda por vecinos que dijeron que a Castro lo llevaron arrastrando y lo dejaron tirado en el lugar antes mencionados. El juez Pérez de Urrechú será el encargado de develar si Castro fue asesinado en el contexto de un crimen pasional, en un robo repelido con fiereza o si hay una tercera vía.

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