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Asesinaron de cinco balazos a un joven adicto frente a un quiosco

Un nuevo muerto, el número 227 en la brutal estadística de homicidios en lo que va del año 2014. En este caso la víctima fue César Yabar, un hombre de 27 años, padre de dos hijos.

Viernes 05 de Diciembre de 2014

Un nuevo muerto, el número 227 en la brutal estadística de homicidios en lo que va del año 2014. En este caso la víctima fue César Yabar, un hombre de 27 años, padre de dos hijos y con serios problemas de adicción a las drogas que tenía un prontuario abierto por distintas causas. Lo mataron ayer a las 14.20 en Muñoz al 700, en la puerta de un kiosco al que fue a buscar cigarrillos. Según vecinos y testigos involuntarios, los asesinos fueron dos hombres que andaban en una moto de baja cilindrada. Yabar recibió cinco impactos entre el pecho y la espalda. "Se escucharon muchos tiros, fue una locura, el pibe era bueno", dijo una mujer que aún no salía de su asombro.

El joven estaba en la casa de su madre, en Muñoz al 700, al lado del kiosco donde lo mataron. Alrededor de las 14 llegó a la ventana del negocio, un living familiar acondicionado como lugar de venta de golosinas y le pidió fuego a la chica que atiende. "Mi hija, que estaba atendiendo, vino hacia adentro a buscar fuego y cuando se dio vuelta escuchó los tiros. Ella no vio nada", se apresuró a declarar la madre de la joven para agregar que "una bala entró" a su casa.

Una moto de baja cilindrada se detuvo por un instante por calle Muñoz y cuando el muchacho quedó de espaldas uno de los hombres que estaba en el rodado bajó y le apuntó de cerca, para luego montar a la moto y huir. Le dieron cinco tiros y la policía científica encontró una vaina servida de una pistola calibre 9 milímetros. "Eevidentemente el que disparó tiene mucha puntería o tiró de muy cerca", admitió un agente policial.

Para el barrio, el joven era "un chico como cualquiera, paseaba el perro, un pitbull, y saludaba a todo el mundo", dijeron varios vecinos. Un familiar cercano admitió que Yabar estuvo internado en Santa Fe y en Cañada de Gómez por su adicción a drogas. "Pobre, era un buen pibe pero no podía salir de las drogas, una pena", dijo.

Sin embargo distintas fuentes policiales consultadas admitieron que el muchacho tenía antecedentes de todo tipo y era un viejo conocido en las seccionales de la zona "era un chorro viejo, un pibe con demasiados problemas", sostuvo una de las fuentes ligadas a la investigación.

Yabar no vivía con su madre. Era padre de dos hijos y estaba divorciado. Vivía en una casa de pasillo en Laprida al 6100, a pocos metros de donde lo mataron. "Es posible que se haya metido en un problema grave, para que le den cinco tiros se ve que la bronca era fulera", dijo un agente con mucha experiencia en el sur de la ciudad.

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