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Asesinan de siete balazos a un joven de 18 años en un pasillo de Nuevo Alberdi

Se llamaba Fabio Romero. Por la ejecución apresaron al hijo de un policía, de 24 años, que vive en el pasillo donde ocurrió el hecho.  

Jueves 24 de Enero de 2013

Fabio Andrés Romero, un pibe de 18 años, con domicilio en barrio Santa Lucía, cayó fulminado ayer a la madrugada en una casa de pasillo de Nuevo Alberdi. Recibió siete balazos, la mayoría en el pecho. La simple mención del apellido del muerto, la zona geográfica y la bestialidad de la agresión llevaron a inferir durante buena parte de la mañana que la víctima tenía relación con una familia dedicada a la venta de drogas, cuyos integrantes fueron señalados hace 12 días como los agresores de un grupo de militantes del movimiento Evita. La policía lo descartó. El pibe Romero, de acuerdo a la pesquisa en manos de la jueza Alejandra Rodenas, no tiene relación familiar con ellos. Y fue asesinado en José Julián Pérez al 2400 en una disputa que no aparece vinculada a comercio de estupefacientes.

Por el caso a la tarde fue detenido un joven de 24 años que es hijo de un policía en actividad y vive en el mismo pasillo donde ocurrió el crimen. Se llama Fabián S. En principio le imputan la autoría material del asesinato. Su detención fue providencial porque varios en el corredor querían lincharlo. Un cordón policial evitó un episodio de justicia por propia mano en un contexto de notoria pobreza.

Cuando se fue la policía algunos vecinos destruyeron dos casas. Una era en la que se encontraba Fabio Romero. La otra la que ocupaba con su familia el ahora acusado de su muerte. Lo que contaban con desesperación familiares de Romero —su madre vive en esa zona— fue que lo torturaron de modo salvaje antes de dispararle. En un relato de ribetes macabros sostuvieron que le produjeron mutilaciones con un machete.

Zona de conflicto. José Julián Pérez al 2400 es una de las zonas más empobrecidas de una barriada pobre. El lugar está a unos 300 metros del lugar donde fueron baleados los militantes del Evita. Pero este Romero, remarcaron fuentes de la causa, sólo comparte con ellos el apellido.

La casa donde se produjo el homicidio estaba ocupada por Milton S, de 14 años, y su pareja, de 15. Allí lo recibieron a Fabio Romero, de 18, que solía pernoctar en la vivienda y era amigo de ambos. En principio este chico Milton declaró a la policía —según la Unidad Regional II en presencia de su padre— que esa casa había sido vendida a una persona de Santa Lucía y que ese comprador les había dado permiso para quedarse por un lapso. Pero que pasados varios días los intimó a irse bajo amenaza de matarlos.

Ese relato dado por el chico fue, para los investigadores policiales, un intento de alejar a la investigación de su verdadero autor. Se determinó por relatos de otros vecinos que con el homicidio tenía que ver Carlos Marcelo Fabián S., hijo de un suboficial que trabaja en una comisaría de Rosario, habitante del mismo pasillo donde se produjo el asesinato. Por la tarde, con conocimiento de la fiscal Nora Marull y de la jueza Alejandra Rodenas, fueron a detenerlo. No hubo resistencia de parte de Carlos S. En la casa la policía encontró ocho motos, una de las cuales era una Honda Wave, con pedido de secuestro por haber sido robada en San Lorenzo.

¿Qué motivó el asesinato de Romero? Anoche no se había establecido la causa. Sí se sabe que víctima e imputado se conocían por las temporadas que el primero había vivido en ese humilde pasillo. Pero Fabio Andrés Romero no pasaba la mayor parte del tiempo allí, sino en una casa de 27 de Febrero y Circunvalación, barrio Santa Lucía. Tenía prontuario por un hurto. Recibió disparos en la zona axilar derecha, en el hombro del mismo lado, en el paraesternal izquierdo, cuatro heridas en el abdomen y el restante en el antebrazo izquierdo.

En la escena del crimen no fueron secuestradas vainas servidas lo que sugirió a los investigadores que se había limpiado ese lugar. Solo apareció una ojiva deformada presumiblemente de calibre 38.

Ayer a la tarde un pelotón de policías del Cuerpo Guardia de Infantería se acordonó en la zona para evitar mayor violencia tras la destrucción de las dos viviendas. El policía que es padre del imputado, que vivía allí, no podrá regresar a la casa.

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