Asesinan a balazos a una pareja de motociclistas en un barrio de Paraná
Una pareja fue asesinada a balazos ayer a la madrugada en un humilde barrio de la capital entrerriana. Por el doble crimen, que se presume estaría vinculado con problemas entre dos familias por la venta de drogas.

Martes 01 de Noviembre de 2011

Paraná. - Una pareja fue asesinada a balazos ayer a la madrugada en un humilde barrio de la capital entrerriana. Por el doble crimen, que se presume estaría vinculado con problemas entre dos familias por la venta de drogas, horas más tarde fue detenido un sospechoso de 35 años al que vecinos y familiares de las víctimas quisieron linchar mientras se lo llevaba la policía.

Según refirió el diario Uno de Entre Ríos, el doble asesinato ocurrió cerca de la 1 en el barrio Humito. Allí fueron hallados muertos, en inmediaciones de Estado de Palestina y la cortada 42, Alicia Lascano, de 39 años, y su pareja Orlando Salvador, de 33. Ella tenía tres balazos en la espalda y el cuatro en la cabeza.

La pareja circulaba en una moto cuando fue acribillada por alguien que aprovechó la oscuridad del callejón para sorprender a las víctimas. El juez de Instrucción Elvio Garzón ordenó al mediodía la detención de Abelardo Sandoval, apodado Perejil y sindicado por familiares de las víctimas como quien controla la venta de drogas en la zona en nombre de un conocido delincuente que se encuentra preso.

 

Dos versiones. En cuanto al móvil del crimen, allegados a Sandoval decían que él tenía problemas con las víctimas por el control de la venta de drogas en el barrio.

Sin embargo, los familiares de la pareja ultimada afirmaron que en realidad ellos habían denunciado al sospechoso y que Lascano estaba intentando sacar a uno de sus hijos del ámbito de la droga, ya que el joven de 22 años estaría trabajando para Perejil. Según esta versión, cuando el acusado se enteró de esto comenzó a amenazar y agredir a la pareja hasta emboscarlos con armas de fuego.

Pero estas versiones trascendieron más por los medios que a nivel judicial, ya que nadie ratificaba esos datos en sede policial. Hasta que dos testigos ubicaron a Sandoval en el lugar del crimen junto a otras tres personas, aunque ninguno lo observó portando armas u ordenando la ejecución de las víctimas.

No obstante, por datos indirectos que lo comprometerían, Garzón ordenó al mediodía allanar la casa de Perejil.

Gresca. Fue entonces que un nutrido grupo de vecinos y familiares de las víctimas se agolpó sobre la vivienda de Sandoval, fuertemente custodiada. Primero permitieron salir a los familiares del sospechoso, pero cuando los agentes se disponían a llevar a Perejil se desencadenó una lluvia de piedrazos y una gresca con hombres, mujeres y niños que enfrentaron a la policía, que se mantuvo en la orden de no reprimir.

La bronca, que incluyó algunos lesionados, obligó a Sandoval a correr más de cien metros hasta una camioneta de la policía que arrancó casi sin cerrar la puerta trasera, para huir de la agresión.

Custodia. En este contexto, y para continuar requisando la vivienda, el juez ordenó a la policía que siguiera con la custodia de la casa de Sandoval, donde además funciona una despensa. Sin embargo, algunos vecinos pretendían destruir o tomar la propiedad. Con esa idea juntaron piedras, palos y herramientas para tirarla abajo.

Hubo varios intentos en ese sentido, lo que motivó a los bomberos zapadores a apostarse junto con los efectivos policiales para preservar la vivienda mientras algunos vecinos escondían entre los matorrales aledaños botellas con combustible para arrojarlas como bombas molotov. Al cierre de esta edición, la tensión en el barrio subsistía.