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Aseguran que la policía usó postas de plomo para desalojar la toma

Familiares de las víctimas denunciaron en Tribunales provinciales lo ocurrido el sábado pasado en Empalme Graneros. Hubo tres heridos, aunque la Unidad Regional II negó la utilización de "armas de fuego o reglamentarias con munición letal".  

Martes 14 de Mayo de 2013

Adrián Olmos jura y perjura que sólo estuvo en el lugar menos indicado y en el peor momento. El sábado pasado, a la mañana, el hombre hacía tiempo para salir a trabajar a sólo unos metros de Cabal al 1400 bis, donde un grupo de vecinos de Empalme Graneros había ocupado un predio perteneciente a la fundación que dirige la monja María Jordán. "Había llegado la policía y todo estaba muy pesado. Me asomé a la esquina para ver cómo estaba la cosa y un milico me disparó en la pierna", denunció ayer en la puerta de su vivienda, donde un viejo Falcon verde acumulaba las frutas que, no pudo vender el fin de semana, que ya empezaban a echarse a perder. Es una de las tres personas que resultaron heridas de arma de fuego tras el desalojo del predio ubicado en la zona más pobre del barrio (en el noroeste de la ciudad). Los familiares de las víctimas, junto al presidente de la comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados provincial, Eduardo Toniolli, dieron cuenta de lo ocurrido ante el fiscal Guillermo Corbella. Aunque anoche la Unidad Regional II desmintió "categóricamente", a través de un comunicado, la supuesta "utilización de armas de fuego o reglamentarias de la policía con municiones letales".

Previamente, el diputado justicialista había advertido: "Es gravísimo e inaceptable que se usen armas letales para reprimir un conflicto social". Y aseguró que, de acuerdo a lo que manifestaron profesionales que asistieron a los heridos en el hospital Centenario, se les extrajo "perdigones de plomo, de los que generalmente tienen los cartuchos de escopeta". La presentación quedó en manos del juez de Instrucción Nº 9, Javier Beltramone.

Además de Olmos, quien el sábado deambuló entre los hospitales Alberdi y Clemente Alvarez (Heca) Heca, donde finalmente fue operado por la fractura generada en el pie por el proyectil, otros dos muchachos de 16 y 18 años permanecen internados en el Centenario.

La directora del Centenario, Isabella Ceola, confirmó que ambos ingresaron el sábado, horas antes del mediodía, uno con una herida de arma de fuego en el abdomen y el otro en la muñeca derecha.

El primero fue intervenido quirúrgicamente para extraer el proyectil de la cavidad abdominal y evoluciona favorablemente, mientras que el herido en el brazo aún no fue operado. La bala hallada en el cuerpo del muchacho ahora será peritada por la División Judiciales de la Unidad Regional II para determinar de qué tipo de munición se trata.

En tanto, unas veinte mujeres permanecían en Cabal y María de los Angeles, una de las esquinas del terreno ocupado el viernes. En el lugar protagonizaban lo que definían como una "vigilia pacífica" a la espera de ser convocados hoy por las autoridades del municipio a una reunión para analizar la demanda del grupo.

"La Infantería reprimió con armas de fuego", aseguraron, mientras acercaban algunas vainas recogidas en el lugar. "Vimos a la policía disparar", acusaron, al tiempo que negaron con énfasis que alguno de los vecinos pudiera estar armado. "Hubo gente que tiró piedras, no más que eso. La represión fue una provocación innecesaria", advirtieron.

Olmos señaló que él mismo vio "como un oficial de Infantería desenfundaba un arma de fuego". Y los vecinos que se acercaron hasta la casa del hombre contaron que "las balas pasaban volando por arriba de los ranchos".

Marcelina Juncos es la tía de Nicolás, el chico de 16 años herido en el estómago. Según contó, su sobrino estaba a metros del predio ocupado, en un espacio que los cartoneros del lugar utilizan para separar los residuos, junto a Sebastián, el otro lesionado.

"El no participaba de la toma, ni tampoco lo hacía su amigo. Sin embargo, la policía les disparó. Es inexplicable", afirmó la mujer.

La toma del predio donde desarrolla su tarea la monja Jordán comenzó el viernes y puso en el centro de la escena un problema conocido: el déficit habitacional que soportan los que viven en muchas barriadas de la ciudad.

Ese sector de Empalme no resulta ajeno al problema, según relataron las mujeres referentes de la toma. "Hay casas en las que conviven hasta tres o cuatro familias y la situación no da para más", explicaron.

Para Carla Saavedra, una de las portavoces del grupo, la ocupación del predio fue una forma de visibilizar ese reclamo.

"El acceso a la vivienda digna acá no es un derecho. Parece más bien una utopía", sentenció.

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