Asalto en La Siberia
El asalto que sufrieron los estudiantes que asisten a La Siberia ya no nos causa asombro. Hechos como estos ocurren en todos los lugares de nuestro país. El decano Darío Maiorana declaró en los medios que no es la primera...

Sábado 08 de Septiembre de 2012

El asalto que sufrieron los estudiantes que asisten a La Siberia ya no nos causa asombro. Hechos como estos ocurren en todos los lugares de nuestro país. El decano Darío Maiorana declaró en los medios que no es la primera vez que ello ocurre. Que en reiteradas oportunidades presentó denuncias ante las autoridades pertinentes y que éstas le prometieron presencia policial para evitar esos episodios. Que durante los primeros días esa promesa fue cumplida pero a posterior todo quedó como al principio. Estos asesinos que, según declaraciones de las víctimas eran cinco y entre ellos mayores y menores de edad, portaban armas seguramente estaban dispuestos a usarlas. Estos delincuentes habitan en algún barrio de nuestra ciudad. En ese barrio existe una comisaría. Los integrantes de esa comisaría no ignoran quiénes son. Una de las víctimas de ese asalto logró burlar a los delincuentes y llegarse a la comisaría perteneciente a La Siberia. (ya antes cuando ocurrió el hecho habían solicitado telefónicamente la presencia de los uniformados y no hubo respuesta). Cuando la víctima llegó al destacamento policial vio con desagradable sorpresa que los uniformados estaban cómodamente sentados viendo un partido de fútbol por TV. Todo ello nos lleva a la siguiente conclusión: o los uniformados están en connivencia con los delincuentes o piensan que para qué van a arriesgar su vida si al otro día la Justicia los pone en libertad. Hay un proyecto para instalar cámaras en distintos lugares de la ciudad que filman todo hecho ilícito que se produzca. Por televisión vemos a esas bandas de asesinos llamadas barras bravas que impunemente balean, saquean, apuñalan a cualquiera y a la otra semana vuelven a las canchas. Los jueces, ediles, policías no toman las medidas pertinentes para que estos malvivientes estén en el lugar que les corresponde: la cárcel. Esto nos hace pensar que algo entre ellos debe haber.

Rogelio Carrero / zetarogelio@hotmail.com